lunes, 11 de octubre de 2010

Un nuevo capítulo en la ya aburrida zaga del "te gano con la camiseta"

La victoria de Independiente frente a Racing no hizo más que confirmar algo sobre lo cual ya existía certeza: Es la camiseta roja la que gana los partidos, y no los intérpretes que ocasionalmente conformen el once diablo. Le tira la historia encima, y ya. No se explica de otra forma el Independiente 1 - Racing 0 del 10 de octubre de 2010.

Racing no pudo ayer ante un equipo que está transitando una realidad deportiva e institucional paupérrima, que llegó al partido con menos de diez entrenamientos formales con su nuevo DT, que puso en cancha a dos delanteros entre algodones (Parra aún no del todo recuperado de una fractura en la mano; Silvera con malestares de salud varios –vómitos en el entretiempo incluidos, casi no llega al clásico, de milagro jugó los segundos 45´-).

Habilita, entonces, el nuevo fracaso racinguista ante su clásico rival en lo que es cada vez más un duelo sin equivalencias, al chicanero y fanático “no nos ganan más”. Conviene contenerse y abundar en el análisis. Para Racing, sobre todo, es una luz roja no poder con un tan patético Independiente. Racing llegó mucho, pero juega decididamente mal. No puede ni debe ser consuelo jugar mejor que este Independiente.

No hay mucho para hablar del juego. Fue un duelo que se resolvió en clave actitudinal entre dos equipos lamentables futbolísticamente hablando. Racing llegó mucho más, aun sin, vale la pena repetirlo, jugar bien. Hizo méritos para marcar, pero… se topó con un Navarro que hizo de su arco un vidrio blindado. Enorme el correntino, la mejor figura del partido, el diez le queda chico.

Independiente giró 180º en voluntad, amor propio, sacrificio. Parra, Silvera (enormes en el despliegue ante la carencia de argumentos sólidos), el enorme Godoy (el mejor de los de campo), la defensa toda (goleador –Báez, que emocionó con su festejo de amateur-, incluido), un poco de Patito, un cachito de Cabrera, un trocito de Gracián (gran corner en el gol), el buen ingreso de Gómez, pero todo, cabe insistir, medido sólo en sangre, sudor y lágrimas.

Eso, y trasladado todo al plano que mejor maneja frente a Racing, esto es, el de afrontar los clásicos como dios manda hacerlo, le bastó para estirar su ventaja frente a Racing, a la cual el mote de paternidad ya le queda chico: Le lleva veintidós partidos en el historial general, ganó los últimos cuatro y hace cinco años y medio (once juegos) que no pierde (con siete victorias y cuatro empates, primer duelo de 2005 último triunfo de la academia).

Agigantó la ventaja en tiempos calamitosos, en los que le ha ganado de todas las formas que pueda uno imaginarse: Con goleada y baile (4-0 el día del golazo de Kun Agüero), sin hacer más de lo estrictamente necesario (los 2-0 de 2006, los que se ganaron de la mano de Tolo), y ayer llenó el formulario con la primera victoria inmerecida y sufrida. Esto pesa: Racing ayer siempre lució derrotado, nunca puedo imponer la superioridad que en los papeles tiene.

Independiente no puede conformarse con lo mostrado en el inicio del ciclo Mohamed. Así, lugar común, perderá más de lo que ganará, aunque bien vale recordar que estos partidos hay que ganarlos como sea, más en la situación que actualmente vive el más grande de Avellaneda, más siendo que debutaba un nuevo DT. Servirá si se lo toma como herramienta para trabajar en lo mucho que falta habiendo ganado, sobre todo, en tranquilidad. No vale como fondo.

Lo mejor (¿lo único?) fue la comunión que mostraron los jugadores entre sí cuando festejaban terminado el partido (sobre todo Hilario y Gabbarini, el segundo de los cuales hoy se ve en el banco después de haber sido candidateado para ir al mundial y elogiado cuasi unánimemente en el ambiente). Sirve. Ahí, y en la ya mencionada mejora en el ítem voluntad, radican los méritos de Mohamed, no podía exigírsele más que eso, asumido con tantas urgencias.

Por lo pronto, es un respiro, una caricia, una sonrisa, frente a tanta pálida. No es poco en esta coyuntura. Pero no es nada más que eso, y entonces, cotejado con la enorme historia de la institución que más gloria le dio a la ciudad de Avellaneda, es casi nada.

6 comentarios:

  1. Los clásicos no se merecen, se ganan, dice la frase que cada día es más actual.
    El único clásico que está dado vuelta con respecto a lo que fue tradcionalmente es el de River-San Lorenzo. Siempre les ganamos con la camiseta, hasta ese fatidico partido que nos ganó el San Lorenzo de Ramón Díaz con D´Alessandro como conductor.

    Un abrazo y felicitaciones, Pablo.

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  2. Tal cual. Es algo que influye. En los mano a mano que Hauche se come increiblemente, por ejemplo. Toranzo nunca se hizo dueño del partido, ni siquiera intentó serlo de su equipo. Por eso, van influyendo las rachas independientemente de quien ocupe el equipo ocasionalmente. Vos lo miras a Piatti en los únicos dos clásicos que jugó y el tipo quería mandar en el partido. Es para estudiarlo.

    Un abrazo para vos también, locura.

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  3. Hola Pablo
    Parece que no solamente compartimos ideas libertarias, sino también pasiones rojas.
    Bien todos, con las limitaciones de nuestro disminuido presente, y gigantesco Hilario.
    Ya qu estamos, pregunta: ¿por qué si se resistieron a poner más plata por Piatti, la pusieron en jugadores que ni siquiera juegan? se me oldidó el nombre de ese ex Velez que está en el banco. Ah! una alegría la vuelta del peladito Gómez después de la lesión.
    Un Abrazo Nacional, Popular y Rojo hasta la médula.

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  4. ¡Grande, Sujeto! Estamos muy en el mismo canal, ¿eh? No como el tucumano amargo este que comenta allá arriba, jajaja... Ahora hay que tratar de terminar lo mejor posible este torneo, lo más dignamente. En ese entendimiento, Mohamed me parece de lo mejor que se podía haber contratado, una vez que se bajó Tolo, siendo que es del tipo "jugadorista", y esa es, me parece, la onda del fútbol hoy por hoy. Ahora, para el torneo que viene, yo no se como le harán, pero hay que llenar los cupos de refuerzos con todos tipos de primera categoría, no queda otra, porque una nueva campaña como esta no la podemos aguantar con el promedio. Y va a haber que pensar muy bien donde reforzar, porque solamente hay cuatro lugares.
    Con el ex Vélez te referís a Cabrera, me parece, porque otro que haya pasado por allí no recuerdo. De todas maneras, es todo mucho lo que hicieron esta temporada: Haber echado a Tolo que tenía un señor dón de mando, que ya estaba acoplado al club y se quería quedar (y era lo mejor que podíamos tener nosotros, a más que es de los mejores DT del país), para apostar a un supuesto proyecto de promoción de pibes de inferiores, lo cual luego resultó ser que finalmente sí llegaron siete refuerzos, no sólo que todos de la mano del hijo de Menotti, que es representante, sino que todos y cada uno de ellos llegaron para tapar a algún pibe de inferiores (Velázquez a Krupzky y Mancuello, Battión y Pellerano a Vittor y Godoy, Villafáñez a Patito, Pacheco a Nico Martínez y Fede González, y Parra a los últimos dos, y también a Mazzola). En síntesis, una truchada enorme. Con lo de Gómez, estamos en la misma: Encima que este equipo es horroroso, le faltan tres, a mi juicio, titulares: Gómez, Busse y Matheu.

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  5. Me falto uno: Cabrera llegó a tapar a Fredes. Listo, abrazos y saludos.

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  6. Pellerano, ése es el escándalo ! Y lo digo así, Solanísticamente, porque vino a hacer banco, o como bien decís, a tapar a nuestros pibes...
    Acuerdo con vos en los tres titulares: se la bancan, a Cabrera todavía no lo tengo tan junado.
    Y con respecto a Mohamed, confieso que junté los cinco dedos de la mano derecha, y mi hijo mayor asintió con la cabeza y dijo: me gusta. Ojalá cumpla con la ley de la vida y supere al padre (bah, mucho no va a tener que esforzarse)
    Gran Abrazo

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