sábado, 2 de octubre de 2010

Todo valió la pena

Orgullo. Eso es lo que provoca UNASUR. A la OEA la describe perfectamente el apellido de su titular: Insulza. Así reaccionó OEA ante el intento de golpe a Correa. Dos cuasi conflictos bélicos y un par de intentonas de golpes de estado forman ya parte del CV del nuevo organismo, que es mucho más eficaz que otros dotados de construcciones formales más avanzadas. No hay que irse de la OEA, para no potenciar argumentos de la gilada, basta con ignorarla, y potenciar UNASUR.

La integración regional pasa por otro lado, por la decisión de defenderse unos a otros que los presidentes sudamericanos demuestran. Entonces, la conveniencia de andar como si fuese todo un solo gran país (tal el diseño que imaginaban Belgrano, San Martín, Bolívar y demás) trasciende fronteras ideológicas: Alan García, en las antípodas ideológicas del amenazado Correa, instó parársele de manos al "gorilaje" apenas pisó Buenos Aires. En buenahora que se reaviven términos que no han muerto solo porque se pretenda olvidarlos. Ayudan, los eufemismos nublan los pensamientos.

Piñera, otro no bolivariano, recordó que hay que incluir una cláusula democrática en el tratado constitutivo de UNASUR. Compártese plenamente ese concepto, ya lo hemos señalado alguna vez también aquí. En el inciso cuarto del comunicado de los jefes y jefas de estado, el primero ya con secretario general en funciones (muy bien ejercidas, por cierto), está lo que puede ser el antecedente de la norma por la que discursivamente bregó ayer Piñera: Al que da un golpe se le corta el chorro, cualquiera sea.

“Al enemigo ni justicia”, era antes. Si este es el siglo de los alimentos, y si gran parte de la complejidad y las disputas sociales pasan en la actualidad por un índice que dice cuanto cuesta llenar el plato, bien pensado ese apartado cuarto del comunicado: Si das un golpe te quedas sin provisiones, y a ver cuanto aguantas que te salga, por hambre, el pueblo a la calle, golpista.

Que no pase más lo que pasaba antes: Volteaban a uno, el resto hacía mutis por el foro, y al rato lo golpeaban al que antes había callado. Ahora no hay más margen, no pasará ninguno. Y el que pase, se las verá negras. Los pobres analistas políticos argentinos pretenden trazar divisorias inexistentes entre los países de UNASUR, donde ninguno duda en sacar la cara por el otro.

Y no hace falta, para ello, ninguna revolución de tipo socialista a la cual ni Chávez mismo aspira más allá del nombre de su movimiento, y aún Correa llama al suyo “Revolución ciudadana”, dándole a la misma tintes cívicos, un matiz discursivo comparable a la reformulación en clave social que de la UCR hiciera Alfonsín –“con la democracia se come”-. Hoy se defiende la democracia mediante acción política integrada de la más pura.

¿Habrán de pensarlo dos veces de ahora en más? Difícil saberlo, pero esto habría que haberlo hecho ya en el caso Honduras: Estos presidentes, de las experiencias, aprenden, y corrigen, muy por el contrario de lo que de ellos quiere instalarse. Invariablemente ha sido Cristina la que siempre ha encabezado las reacciones democráticas de UNASUR: Curioso, es la dictadora montonera y prostituta la que lidera las reacciones en clave de defensa de la democracia y la institucionalidad en la región.

La patria mediática en Argentina brilló por su lamentable cobertura del intento del golpe, al cual, para empezar con las barbaridades, calificaron de “rebelión policial”, eufemismo que lo puso casi a la altura de un reclamo gremial. Lo que ocurrió fue un intento de remover a Correa, punto. Y en esto no hay matices ni grises posibles. El hecho debe ser condenado, la democracia es Correa, defenderla es defender a Correa. Pero en las ediciones de viernes y sábados de algunos medios gráficos como Clarín, La Nación y Perfil se dio lugar a execrables personajes que intentaron una justificación de la intentona golpista.

Es el discurso que se intenta, no sin pocas dificultades: A gobiernos como los que actualmente hay en Ecuador (o Argentina, Venezuela, Paraguay, Bolivia, en todos ellos hubo movimientos de similar tenor en los últimos años) está justificado, sino removerlos de sus bien ganados cargos, pegarles un susto cuando menos, y que empiecen a gobernar de otro modo. Ahí anda Lula también soportando presiones, denuncias de corrupción y demás operetas mediáticas a las que ha sabido apuntar tendientes a erosionar el poder del PT.

Desde el martes por la tarde-noche, y durante buena parte del miércoles, las señales de noticias condicionaron su programación por la muerte de Romina Yan, noticia muy amarga, por cierto. El jueves por la noche, mientras en Ecuador se caía la democracia, en TN Nelson Castro hablaba de… ¡“lo mal que están las rutas en Argentina”! Y al rato abrió el programa de Blanck y Van Der Kooy, con De Gennaro en el estudio.

(Digresión: Días pasados, quien escribe le dio duro a De Gennaro. Se reafirma en lo antes dicho. Es fácil ser sindicalista a la manera en que elige serlo de De Gennaro: Gozando de las luces de los flashes de una de los máximos símbolos de los sectores patronales con los cuales De Gennaro debería pugnar, tirando paredes con sus interlocutores. Y calentito y cómodo en un estudio de TV, mientras tanto agrupaciones de diversos colores políticos ponían el cuerpo en la embajada ecuatoriana y frente a la cancillería para hacerle el aguante al gobierno de un país hermano con el cual De Gennaro dice coincidir ideológicamente –sólo lo dice, vistas sus actitudes-. Así es fácil ser de izquierda combativa. Bien apuntaba Scalabrini Ortiz lo raro que le parecía los lugares de privilegio que el diario La Prensa les daba a los integrantes del PC y el PS –los Ghioldi y Palacios, que después serían servidores de la dictadura de la fusiladota-: Era porque ellos practicaban un denuncismo que a las patronales de entonces no les molestaba, no afectaba sus intereses: el yankee, cuando Argentina era por entonces expoliada por Inglaterra a la que Scalabrini sí sabía poner en problemas con la cuestión de los ferrocarriles, lo cual le valía ser silenciado. Igual que en la actualidad De Gennaro, un sindicalista soft que a nadie molesta, y de paso, dándole cámara se pretenden mostrar amplios).

Es difícil saber con exactitud las motivaciones que hayan podido tener quienes quisieron voltear a Correa. Ecuador es un país que viene de muchos años de inestabilidad gubernamental (Bucaram, Mahuad, Lucio Gutiérrez –presunto, o más bien muy probable, instigador de toda esta maniobra-, todos debieron finalizar sus mandatos anticipadamente de 1997 a 2004). Inestabilidad a la cual recién le puso freno la excelente tarea que está llevando a cabo Rafael Correa.

En Sudamérica hay matices entre sus gobiernos. Pero el fondo es el mismo: Ensanchar los márgenes de poder del estado en función de liberarse de las presiones corporativas condicionantes de la democracia. A eso se lo pretende caracterizar como autoritarismo. Y en base a ello, acciones como las del último jueves: Algo habrán hecho, se merecen lo que les pasa. Un golpe se justifica si un presidente milita en el campo nacional y popular, lo que hoy ocurre en Ecuador ya lo vivimos en Argentina en 2008, aunque aquí tampoco -por suerte- llegó la sangre al río.

Lo concreto, visto como finalizó todo, es que en Sudamérica, todo está mejor que antes, todo ha tenido sentido, finalmente.

2 comentarios:

  1. Pablo
    Excelente lo que escribiste, realmente no hay nada que agregar.
    Un Abrazo

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  2. Gracias, amigo. Es reconfortante este momento de Sudamérica. Abrazo para vos también.

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