miércoles, 20 de octubre de 2010

¿Qué hay de nuevo, turco?

Dado el contexto de urgencia en medio del cual asumió, sería injusto evaluar la tarea de Antonio Mohamed más allá de dos únicos aspectos, desde ahora y hasta el final del año: El anímico y el táctico.

En cuanto al primero (el anímico), y como aunque lleva dirigidos, apenas, tres partidos, dos de ellos –Racing y Defensor- eran de tremenda relevancia –máximo rival y pase a cuartos de final de la Sudamericana-, ya cabe felicitar al nuevo DT. Se nota mayor compromiso, voluntad, garra en el equipo. De hecho, sólo acudiendo a la mejora en esos ítems uno puede explicarse el 1-0 a la Academia y el 4-2 a Defensor. No existen razones futbolísticas a las que apelar.

Nada menor haber obtenido los triunfos que se obtuvieron teniendo en cuenta la lastimosa situación en la que se estaba a la finalización del ciclo de Daniel Garnero.

Yendo a lo táctico, se sabe que turco adhiere al 3-5-2. Bienvenido sea, si considera que eso será lo mejor para Independiente y si es lo que él mejor sabe hacer. Salvo en la derrota frente a All Boys (partido que, por otro lado, usó para probar jugadores, por ejemplo largó a Matheu a la cancha después de más de siete meses de inactividad, lo cual suaviza el duro 1-3), aún no ha desarrollado su esquema favorito. Enhorabuena, jugar con tres atrás requerirá de tiempo.

Hasta acá, tenemos una línea de cuatro mentirosa, con un central de “4” y Mareque yéndose constantemente a sumar al medio, por el centro. Un mediocampo con dos bien abiertos (Cabrera por derecha, Rodríguez -soltándose más- del otro lado), Godoy de tapón, y ahora la novedad de Fredes de doble cinco desprendiéndose para armar juego. Y Silvera y Parra arriba, intentando sacar petroleo de los pocos balones limpios que les llegan.

Los sutiles movimientos que mencionamos de Mareque y Patito respetando poco la posición inicial, son los esbozos de lo que se viene. Pero hay que ir de a poco. All Boys y varias desatenciones ante los uruguayos dan la pauta de que el camino a transitar requiere de paciencia y muñeca. Habrá que ver.

Por lo pronto, la remontada a Defensor, un duelo que varias veces pintó muy desfavorable, ilusiona. Algo de la histórica pero hace tiempo relegada mística copera se dio una vuelta por el Libertadores, se la extrañaba, que no se corte. Pero, vale la pena reiterar, que todo sea en su justa medida. No cabe la euforia desmedida cuando, todavía, de juego se ha visto más nada que poco.

Hay sobre donde construir, se consiguieron cosas valorables bastante rápido, más no se podía pedir.

Un pedido solito: Humildad. Y trabajo. Bueno, fueron dos. No importa, no está de más ninguno de ellos, ¿o no?

2 comentarios:

  1. Hola Pablo
    Apareció otro Independiente anoche: ese de fuerza, garra y corazón, remedo de nuestras viejas épocas coperas. Creo que acá, como decís, le cabe crédito al Turco.
    Bien el equipo, con la defensa que no termina de solidificarse, pero del medio para arriba ayer se jugó muy bien, y contra un rival muy difícil.
    Gran primer tiempo del Patito; desacomodó, generó, obligó. Me gustaron mucho Cabrera y Godoy; y, otra vez crédito al Turco: los cambios de Martínez y de Martín Gómez, nos devolvieron la dinámica perdida y nos dieron la clasificación.
    Tremenda lástima ese piedrazo cobarde, pelotudo, hijo de puta. Destacable cómo Defensor quiso jugar el partido, y no especuló con eso.
    Y el Rojo va...
    Te mando un Abrazo

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  2. Turco revista en el palo del "jugadorismo", con lo cual tiene mi beneplácito. Más allá de que tiene predilección por un esquema menos "normal", lo banco por su relación con los players. Por lo demás, no quiero arriesgar definiciones muy contundentes, salvo repetir que, es cierto, lo logrado en materia de huevos es algo bastante apreciable.

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