martes, 21 de septiembre de 2010

Vamos a ver quien manda

Apenas asumida Cristina, desde diversos sectores casi se le exigía el cumplimiento de una serie diversas medidas, se le quiso imponer una agenda distinta de la que tenía pensada.

Enfriar relaciones con la Venezuela chavista, acercarse a EEUU, arreglar con el Club de Paris, poner en caja a Moyano, enfriar la economía, frenar el incentivo a los aumentos salariales. Decisiones, todas ellas, que implicarían una deformación del kirchnerismo.

Todo eso haría del país un lugar “más serio”, aunque nunca se explicaba por qué sería así.

CFK, lejos de subordinarse, eligió emprender una batalla política contra uno de los sectores emblemáticos del establishment local con la adopción del sistema de retenciones móviles. Se impuso, en estos casi tres años, dar la “sintonía fina” al modelo, luego de que Néstor Kirchner lograra sacar al país del coma, restituir la autoridad de la política por sobre el poder fáctico, agrandar los márgenes de acción del estado, dar autonomía a la política económica, redefinir en clave sudamericana la inserción internacional del país y, lo más importante claro, mejorar enormemente todos los indicadores sociales.

Una vez que se observa con mayor nitidez el sentido del proceso, surgen también más claras -e inevitables- las contradicciones entre sectores que el mismo implica. Así las cosas, se han venido parando de manos incesantemente la patronal AEA, donde pesan Clarín, Techint y la Mesa de Enlace, y últimamente –desde la asunción de Héctor Méndez como su jefe- se sumó también la UIA (muy beneficiada por las políticas implementadas desde 2003, por otro lado).

Con una oposición muy dispuesta a fungir de gerencia política de los reclamos empresariales, pero absolutamente incapaz de maniatar a un gobierno que en aptitud se los come crudos (a pesar de que el Grupo A es mayoría en el Congreso), de un tiempo a esta parte han salido los propios interesados a pugnar en pos la construcción de un relato que opere como sustento del reclamo por un modelo en el que no tengan que hacer más ninguna concesión, ni siquiera las mínimas que hoy les son amablemente requeridas.

No les bastó con estar equivocados en cuanto al tema uso de reservas/desendeudamiento, ni con los miles de cataclismos anunciados y finalmente no acaecidos, ellos igual insisten.

Es en ese marco que deben leerse las declaraciones de Méndez en contra de hacer cumplir el artículo 14 bis de la CN (participación obrera en las ganancias), y las de diversos representantes del poder financiero que salieron a atajarse ante rumores de que se pondrán límites al jolgorio que significa hoy su actividad (responsable, ella, de la crisis mundial de 2008/9, a pesar de la cual Argentina igual crece), y de la posibilidad de adecuar el BCRA a lo que es todo el mundo: que funcione en sintonía con el resto de la actividad económica, se ocupe más que solo el valor de la moneda, no sea copado por los grandes financistas.

En buenahora que por fin se esté viendo quien está detrás de cada proyecto.

3 comentarios:

  1. Así sea, Pablo.
    El tema es que realmente se pueda hacer visible quién está de trás de qué, y ésta es la importancia de la comunicación. Otra aclaración: hace poco, en Carta Abierta, Guillermo Wierzba dijo que actualmente los empresarios están gozando de la renta promedio histórica más alta, y sin embargo, recrudecen en su lobby, porque saben que lo que está en el horizonte es llegar al 50/50 de distribución entre el capital y el trabajo.
    Un Abrazo

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  2. Qué poder de síntesis ese cuarto párrafo, ¿eh?

    El fifty/fifty es un horizonte, una meta. Algo que pedimos desde los blogs hace tiempo, en oposición al nosotros "hicimos". Bien ahí.

    Abrazo.

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  3. Sujeto: El tema, amigo, es que pierden poder relativo, capacidad de diseño de las políticas públicas. Hay trasfondo de batalla cultural más allá de lo meramente económico en todo esto.

    Ricardo: Se agradece, me estoy autoimponiendo ser sintético, a veces me voy mucho de mambo, así que agarro posts cortitos que me gustan de modelo, los pego en Word, y con "insert" activado me pongo a redactar... Jajaja...

    En el hecho de haber entendido que la clave de la reinvención está en ofertar un trazo de proyección a futuro radica la semilla y la clave del resurgir del Gobierno. Como dice el blogger de Acquaforte: mostrar acción. Este es un gobierno que gobierna, quizás el primero que lo hace desde el `83: antes gerenciaban y a Néstor le tocó oficiar de bombero.

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