martes, 31 de agosto de 2010

Que no copen la parada Reloaded (Sobre Papel Prensa v. I). Poniéndolos en la disyuntiva.

Cuando se discutía la Ley de Medios sostuvimos que la tenían muy difícil aquellos que decían que el kirchnerismo se quería hacer de una herramienta que lo habilite a silenciar voces críticas, si se observaba la reforma que se proponía en la autoridad de aplicación, el (por suerte) extinto COMFER.

Sería ridículo que quien quisiera armar una embestida contra los medios audiovisuales, dejara de lado el diseño del COMFER, que constaba de un solo integrante y puesto a dedo por el Poder Ejecutivo, en favor del sistema consagrado por la 22.526 -tal el número de la nueva ley de servicios de comunicación audiovisual- que implica quitar la nueva autoridad de aplicación de la dependencia de Jefatura de Gabinete -que sí tenía el COMFER, ahora depende directamente el P.E.N.-, crear órganos nuevos, inexistentes al momento de la sanción de la ley (Comisión Bicameral de Promoción y Seguimiento de la Comunicación Audiovisual en el ámbito del Congreso Nacional, Consejo Federal de Radiodifusión -donde se ven representadas las provincias, sector privado, sector público, sindicatos, universidades y organizaciones no gubernamentales-, y Defensor del Público, -propuesto por la bicameral y ungido por el pleno parlamentario-; y, finalmente, multiplicar la cantidad de sus integrantes por siete (un presidente y un director designados por el Poder Ejecutivo Nacional; tres directores más propuestos por la bicameral -seleccionados por ésta a propuesta de los bloques parlamentarios, uno por cada uno de los tres bloques más importantes; hoy sería uno por el kirchnerismo, otro por la UCR y el restante por el PJ corporativo-; y los últimos dos directores a propuesta del Consejo Federal de Comunicación Audiovisual, debiendo uno de ellos ser un académico representante de las facultades o carreras de ciencias de la información, ciencias de la comunicación o periodismo de universidades nacionales).

En resumidas cuentas, se pasó de un modelo donde el Presidente hacía y deshacía a su antojo, a otro en el que, literalmente, se rodeó a sí mismo la manzana con fiscales y policías.

Algo similar ocurre con el proyecto Papel Prensa. Y hasta va más allá. La Presidenta propone que se cree una bicameral de seguimiento de la fabricación, comercialización y distribución del insumo, pero esta vez en el ámbito del Congreso Nacional. Novedad si las hay. De ser aprobado el proyecto tal comisión debe integrarse según la proporción que cada bloque represente del pleno de las cámaras. Esa regla daría como resultado 2,7 de los 8 diputados y 3,44 sobre la misma cantidad de senadores que se estipula integrarán la comisión: Es decir, el kirchnerismo será clara minoría en la comisión bicameral, que será el órgano encargado de recomendar la aprobación o no del marco regulatorio que proponga el ejecutivo al pleno de cada cámara -allí el FPV es minoría, muy clara en Diputados-, que es donde se decidirá la suerte del mismo. Por si todo ello fuera poco, se da parte a los diarios de todo el país para que asistan a la comisión bicameral, que por si todo fuese poco, tendrá carácter de permanente -al igual que, por ejemplo, la bicameral que ejerce el control de los DNU-, es decir, no tendrá el receso legislativo que la CN prevé para el Congreso Nacional.

Hay flancos a pulir, claro. Sseguramente dejados a drede, serán parte de las negociaciones a las que el oficialismo quiere mostrarse bien predispuesto. Bien dijo Agustín Rossi, vale la pena recalcarlo: ninguno de los proyectos que promovió CFK durante su gestión fueron aprobados, como vulgarmente se dice, "a libro cerrado". Ni siquiera el de la 125 no sufrió alguna modificación.

Gustavo Arballo, en su blog,
señala que sería mejor un órgano de corte administrativo, designado, sí, por la bicameral, y con composición plural, en vez de que sea ella misma la que ejerza el control. Ciertamente, lo planteado por Arballo sería lo más lógico, teniendo en cuenta la naturaleza del sistema de gobierno argentino -orgullosamente presidencialista, él-. Pero hay que tener en cuenta el contexto político dentro del cual nace el proyecto. La efervescencia -llamémosle así por ser suaves- que rodea a la cuestión, por la locura desatada en torno a la misma por las corporaciones comunicacionales en su afán de que nunca nadie les regule sus (¿ensangrentados?) negocios, hacen que sea mejor que se de parte en el asunto directamente a los confiables (para Clarín) Oscar Aguad, Federico Pinedo, Silvana Giudici (sobre todo) y Patricia Bullrich.

Eliminar las sospechas que podrían generar los integrantes de un ente administrativo -por compra, por favoritismos, por todo aquello de lo que se suelen valer para desprestigiar a quien no se arrodilla a sus intereses los adoradores de la antipolítica- es clave. Interpela -la propuesta- directamente a los dirigentes políticos. Que vengan y tomen cartas en el asunto. Que digan ellos mismos lo que tengan para decir. Sincerar una disputa política, abriendo una discusión que divide las aguas. Lo dijimos
acá, y lo reafirmamos ahora, se trata de retar a la Unión Democrática 2.0 a que se sincere, y diga si tiene o no autonomía de acción: Del mismo modo, volvemos a preguntarnos, ¿como harán para justificar un rechazo a que todos los diarios accedan al papel en condiciones igualitarias, si no es blanqueando su servilismo -manifiesto para Segundas Lecturas- a Magnetto y Cía.? Está clarito que con este proyecto al Gobierno no se le estará otorgando ningún poder omnímodo sobre la empresa, todo deberá pelearlo en la arena política. Por eso, la pelota la tiene ahora "la" oposición.

Y algo complicados deben andar, parece: Las primeras respuestas en concreto que se les han oído, oscilan entre proponer el cajoneo del proyecto (¿donde quedó aquel compromiso de "debatir todos los proyectos, los del oficialismo y los de la oposición", que hizo Resto del Congreso cuando tomó por asaltó las cámaras legislativas?), y abogar por la construcción de una estatua en honor a Héctor Magnetto.

¿Continuará?

4 comentarios:

  1. Hola Pablo
    Lo brillante de la jugada estuvo en que esto va a tener un costo para los "corresponsales en el Congreso". Ahora bien, si lo mirás desde un punto de vista "no legal, no jurídico", el daño directo al multimedios pasa por la credibilidad, y respecto a su fuerza de tareas, ¿cómo, hasta dónde y entre quienes de los que comienzan a competir entre sí van a salir a sostener al Grupo, malherido por todos lados?
    ¿Y -un poco la hipótesis que anima un post que escribí el otro día- cómo poder posicionarse en la vidriera, cómo ser visible políticamente, si no es a través de los medios del monopolio ?
    Sigamos intercambiando, esto se está poniendo muy interesante.
    Te mando un abrazo

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  2. Cuando la Presidenta anunció que mandaba el proyecto al Congreso, por un segundo me ilusioné pensando en que el rejunte opositor podría hacer, a partir de ese momento, un papel más digno. Son unos golpistas y, aún así, el oficialismo les regala la oportunidad de tener un mayor margen de maniobra al poner en negro sobre blanco la apropiación de un recurso estratégico por parte de Clarín y La Nación.
    Hasta ahora su actuación es peor todavía que la que venían mostrando antes.
    Cada vez me provoca mayor tristeza tener esta oposición y alegría el estar representado por este oficialismo.

    Abrazo.

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  3. Me pasa lo mismo Ricardo, lo que nos lleva a la reflexión de cómo hay que cuidar esre espacio, porque no tenés una alternativa ni siquiera mínimamente aceptable.
    Un Abrazo

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  4. Sujeto: Tal cual, esta serie de discusiones que ha venido forzando el Gobierno, han servido para más que simplemente los efectos jurídicos que cada una de las normas se propone. Queda claro el servilismo del Grupo A, a falta de armado político, lo cual los lleva a recurrir al despliegue que les pueda ofrecer desde lo mediático Clarín, a falta del que no tienen por organización política propia. Por otro lado, en el hecho de que sea cada vez más la gente que se pregunta si puede o no creer en lo que ve, lee y oye, está el germen del éxito. No se trata solamente de cuestionar los negocios obtenidos en forma non sancta por Clarín, sino de correrle el velo de su aparente neutralidad, situarlo en lugar alguno -siempre jugó al no sitio-, desposeerlo de su autopretendido rol de guardián de la libertad de expresión. Dan un poco de vergüenza quienes dicen que un ataque a Clarín es un ataque a la libertad de expresión: dicen, al mismo tiempo, que durante mucho tiempo "Clarín arreglaba con Kirchner". ¿Que sería lo que se arreglaba? ¿Negocios a cambio de ocultamiendo de la verdad? Entonces no tienen a la libertad de expresión como fin, sino como herramienta de consecución de nuevos negocios. Raro.

    Ricardo: Guardemos esperanzas con la UCR. Yo creo que finalmente van a trazar una diagonal y se van a arrimar a la discusión. Eso sí, habrá que muñequear tipo quita de las telefónicas de la Ley de Medios. Pero aspiro a que se pueda, el hecho de que quieran patear el tema me hace pensarlo, me suena a que no tienen forma de no aprobar una regulación.

    Saludos a ambos y disculpen el retraso en la contestación, anduvimos con problemas de conexión, ¡¡¡ y los Montoneros encima no me dejan tener Fibertel !!!

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