miércoles, 11 de agosto de 2010

Artemio, el “40 + 10”, el Teorema de Baglini y las embestidas de una derecha desesperada

El compañero Artemio López sostiene, hace ya varios meses, que la fórmula de la felicidad K es "40 + 10". Fue ridiculizado por ello, calificada de loca y mentirosa su hipótesis, acusado (como era obvio de esperarse) de rentado. Pero en los últimos tiempos los voceros del establishment han debido tomar, así sea con pinzas, la teoría del "encuestador K", para apurar a sus peones del Grupo A, ya que el muerto que creían haber matado goza de buena salud. Ya hasta los encuestadores de la derecha están advirtiendo del crecimiento K en los números.

Esto, además, fue dicho, ha motivado que las patronales hayan decidido entrar ellos mismos a la cancha a jugar fuerte, y que la gran prensa que les sirve le esté metiendo duro en el armado de burdas operetas, con el tono y los nervios muy crispados. Pese a ello, el Gobierno esta vez no entra las provocaciones que -a diario, casi por segundo- le son lanzadas, ya sea que provengan éstas de parte de Biolcati, Morales Solá, Leuco, Nelson Castro, Cristiano Ratazzi o la naranja mesiánica, que están en un mismo lodo, todos manoseaos.

Dejando toda esa bulla de lado: ¿Cómo evaluar si Artemio tiene o no razón, pero no basados en complicaciones matemáticas, sino en interpretaciones políticas? Y más que determinar si está o no cerca numéricamente el “enkuestador”, ¿tiene posibilidades reales el kirchnerismo de hacerse con la victoria en 2011, sea mediante el “40 + 10” o de otra forma, o no?

Este comentarista arriesga una línea de análisis, en función del famoso Teorema de Baglini. Aquel que postula que “cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los enunciados políticos; y, cuanto más cerca, más sensatos y razonables se vuelven”.

Tenemos, de un lado, “una” oposición cuyas propuestas/posicionamientos de los últimos meses (82 % móvil, distribución de ATN´s, uso de reservas para cancelación de deuda externa, "ley del cheque", poda de los derechos de exportación, entre otros) implicarían, sumadas, privar al tesoro nacional de ingresos por una suma cercana a los cien mil millones de pesos, para, por la otra ventanilla, cargarlo con nuevas obligaciones por un monto aproximado (si se aplica el anunciado aumento de 82% -y solo por tomar ese ejemplo- no solo a las jubilaciones mínimas, sino a todas las escalas) de ciento cuarenta mil millones de pesos. Y del otro lado, a un gobierno que apuesta al paso a paso, elevando, sí, el piso social, pero sin dejar de lado la necesidad de hacerlo con los pies puestos sobre la tierra, de modo sensato, no a la chacota.

O los opositores no saben, o son (por ser suaves) unos descocados. O bien ambas, y lo que pasa es que, en realidad, renunciaron a gobernar y/o se saben sin ninguna posibilidad de competir por ello. Porque no se explica que todas esas intenciones vayan juntas y casi al mismo tiempo, como no sea porque han desvariado. De racionalidad y razonabilidad, cero.

Lógico sería, si fuese cierto que tan lejos están los Kirchner de renovar el año que viene, que tales locuras vinieran propuestas por ellos mismos, no por sus rivales, de entre quienes se dice que saldrá el próximo presidente. Que si Resto del Congreso propone, digamos, 82 % móvil, Néstor contraatacara, cantase retruco: "82, no. Estoy jugado: 95 % móvil, 98, 110, y en todo caso, después de mi el diluvio, que Macri o Cobos se hagan cargo".

Algo hay detrás de tanta preocupación del oficialismo por el cuidado fiscal, porque si fuese por el año que le queda a CFK, el famoso Fondo de Garantía de Sustentabilidad alcanzaría para solventar el tan mentado 82 % móvil. Lo que habría, entonces, es que olvidarse del pasado mañana, la sustentabilidad del sistema previsional a largo plazo –a mediano, siquiera-, tema no menor, uno supone o quiere suponer.

Por fin, si tan desesperados se ven los cónyuges presidenciales, ¿por qué hay la prudencia y la racionalidad administrativa de su parte, y manotazos de ahogado desde enfrente? ¿Será, acaso, por cuidar una caja que en adelante deberán seguir administrando? ¿Quien es realmente el que está en bolas y a los gritos? ¿Por qué no se deciden -los Kirchner- a apostar a una última bala, necesaria si es que está tan claro que en 2011 se las toman? ¿Que tanta preocupación por un futuro que no los incluiría?

No vaya a ser cosa que tengamos que pensar que Néstor y Cristina se volvieron unos repúblicos de aquellos, y se ocupan del futuro y porvenir de la patria, las políticas de estado y esas cuatro o cinco cositas en que todos tenemos que estar de acuerdo en no tocar durante doscientos mil millones de años, ¿no?

2 comentarios:

  1. Excelente análisis, Pablo. Parece que vivimos en el Reino del Revés...
    Un Abrazo

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  2. Están desorientados, Sujeto. Ni más, ni menos que eso. Se les escapa el triunfo como el agua entre los dedos. Y no pueden creerlo, después de lo que vendieron al día siguiente del 28 de Junio de 2009.

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