jueves, 17 de junio de 2010

Prueba Nº 2: Clasificad _ _. Argentina 4 - Corea 1

1. Era un partido feo para jugar. Corea se mete atrás, corre en bloque, muerde, raspa (y algo más también), te hace pensar de más siempre. Argentina encontró –y porque buscó, parece poca cosa pero no lo es- los caminos para construir la demolición con paciencia, lo cual revela un rasgo tranquilizador, por la sabiduría y frialdad para enfrentar los escollos y dilemas más que partidos que presenta el fútbol raro que se está viendo en este mundial. Hoy el equipo la supo mover sin desesperarse para derribar la muralla –nadie se desesperó, nadie buscó el pelotazo-; y sigue sacando jugo de cada pelota parada. Además, mejoró la definición. Se hicieron cuatro, una barbaridad para lo que se está viendo. Esta vez hubo menos desperdicio.

2. Seguir en la senda de la victoria es importante, permite trabajar en lo que hay que mejorar (que no es poco, pero tampoco preocupante) con mayor calma, con mayor serenidad. Siempre es mejor crecer desde la tranquilidad que otorgan los triunfos, claro que para eso hay que tener los pies en la tierra de saber que todavía no se ha llegado al techo. Por lo que se ve, se está en ese camino.
3. Segundas Lecturas también la tiene adentro. Este bloguero supo manifestar que no hubiese llevado a Kun Agüero al mundial. Y renegó cuando Maradona lo hizo entrar por Tevez. Pues, por ambos motivos, a mamarla. Agüero despabiló el ataque argentino, fue clave para definirlo cuando se había puesto chiva la cosa, hizo siempre lo que la jugada pedía. Vale la variante.

4. Un DT y un cuerpo técnico que leen bien los partidos. En el debut frente a Nigeria lo supieron cerrar. Hoy, en cambio, metieron a Agüero para volver a meter a Corea donde había estado todo el primer tiempo. Acorralada. Y con eso lo definieron.

5. Los goleadores son así. No la tocan, pero cuando la tocan… Pipita, enorme. Dos cabezazos excelsos (más el segundo); y un gol de goleador que está donde los libros mandan. A todo lo que ya se dijo en el análisis de la victoria ante Nigeria, le agregó lo que más se espera de él. Indiscutiblemente indiscutible.
6. Di María y Tevez. El primero, mucho mejor, hoy se lo buscó más, participó del juego, marcó cuando debió hacerlo, llegó por sorpresa (el arquero le tapó una imposible), tiró algún que otro lujito. Un especialista donde no abundan. El segundo, enorme despliegue, generoso como siempre. Claro para participar de los circuitos ofensivos. Sacó petróleo de muchas que parecían perdidas. Dejó todo.

7. Persisten, lamentablemente, algunas dudas en defensa. Nada grave, pero sí a tener en cuenta. Corea no es mucho, por eso se zafa, y así y todo sacó provecho de un yerro muy tonto, de los que te cuestan la vida. Demichelis debe mejorar, da la sensación de que lo perjudica la mala tarea de Jonás.

8. Heinze y Mascherano. Pura fibra, garra, nervios de los buenos, dientes apretados. Hacen la justa siempre (sobre todo Gringo, que es técnicamente limitado y está fuera de puesto). Tienen además, un plus de corte emocional para el equipo. Para dar un ejemplo, a Heinze hoy lo sacudieron feo dos veces y en ambas se levantó como si nada.

9. El recambio. Entró Burdisso y ni se notó. Entró Agüero y aportó lo que faltaba. Maxi reemplazó a Verón (se extraña ese segundo de más para pensar en el medio) y cumplió con creces. Es otro ítem híper necesario en este torneo.
10. Messi. Cada vez más maduro. Los coreanos lo marcaron pegote y bastante sucio, y él, vivo, se fue a buscar el fútbol más atrás. Sigue creciendo como responsable del juego del equipo, en exclusividad esta vez ante la ausencia de Bruja Verón. A Messi, que futbolísticamente lo tiene todo, le faltaba una materia emocional: creerse que puede ser dueño de un equipo. Tanto en Barcelona como en la selección va en camino de conseguirlo, y con eso, entrar a pelear en serio por estar en la galería de los grandes de la historia.

P.D: Fue bueno que el resultado haya sido 4 y no 3 a 1. Para que no salte el coro de buscadores de coincidencias entre el mundial de 1986 y el actual (aquella vez también se le ganó a Corea, por 3 a 1). Esto está, parece (y hay que reconocerlo por lo mucho que criticamos cuando no era así), demasiado bien laburado como para atribuirlo a meras coincidencias del destino.
Llamado de atención: Mirar alrededor tranquiliza. Argentina no es un derroche de virtudes, pero ninguno de sus hipotéticos futuros rivales parece ser invencible. Es el equipo de Diego, comparativamente, uno de los mejores. Pero cautela. Nada de esto quiere decir nada, cada partido es una historia complemetamente nueva, y un nuevo interrogante a resolver.

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