sábado, 22 de mayo de 2010

Dos reflexiones: Diego, sus 23 y el tiempo que queda de acá al mundial; La execrable expulsión de Tolo Gallego de Independiente

Bueno, ya estamos. Con los veintitrés soldados definidos, es tiempo de Diego. De que pueda darles rodaje, ensayo, prueba y error, repetición, a sus designados, a los fines de poder conseguir lo más difícil, la amalgama de las individualidades. En tiempos en que la categoría DT de selección está muy cuestionada, ya que el poco espacio temporal para estar con los jugadores atenta contra la misma, haciendo más propio hablar de seleccionadores, conviene depositar todas las esperanzas en los días previos que se iniciaron el día del anuncio de la lista.

Hay que confiar en Maradona. No porque uno sea oportunista de subirse justo en la previa del inicio mundialista, sino porque ha empezado el técnico a dar una tras otra señal de tranquilidad. Para sus jugadores, que a fin de cuentas es lo más importante. Se le oye seguro y claro. Confiado en haber encontrado una forma, en como desarrollarla, y en que la misma le brindará lo que está buscando. Bien por él. Cuando Maradona es el DT que charla con Niembro y desmenuza su equipo, se acerca a lo que uno puede y debe exigir de un entrenador. Muy distinto de cuando se lo come el personaje que juega al transgresor. Imagen que se alimentó desde medios que en su momento le hicieron el juego, porque era redituable un personaje que ofendiera por igual a distintas figuras de primer nivel de todos los ámbitos de que se trate, y de la cual parecieron sorprenderse y con la que se enojaron una vez que decidió dirigir sus dardos contra antiguos promotores. Discusión vieja y ya sin sentido, como no sea para repetirse una y mil veces en el deseo de que no se vuelva a caer en situaciones que no harán bien al clima de armonía que debe reinar durante la cita mundialista.

Cuatro, uno, tres, dos (4-1-3-2), el número de teléfono elegido por Diego para que su equipo empiece los partidos. La dinámica, se sabe, los irá moviendo. Los rivales plantean encrucijadas que deben resolverse en el desarrollo del juego. Cuatro centrales en la línea de fondo, sin despegarse mucho, presionando hacia delante. Pensemos que alguna vez se podrá ver a Jonás bajando a marcar punta (y sí, el equipo quede con cinco atrás, ¿cuál sería el problema?); que Di María puede llegar a pararse mucho más arriba de la línea de volantes y sumarse a Messi e Higuaín, a priori los delanteros que asoman titulares. Mascherano será libero delante de los cuatro centrales del fondo. Verón flotará entre delante de Javier, detrás de los puntas, y entre medio de los carrileros. Será conductor, aportará roce, pinta que se moverá al estilo de los volantes europeos modernos (Xavi, Iniesta, Ballack, Lampard, Gerrard, Pirlo). Eventualmente se acercará a Mascherano o a los delanteros, según la situación lo amerite.

Arriba, Higuaín irá de eje, será un nueve bien clásico. Messi, dijo Maradona, tendrá libertad de moverse por donde le plazca. Es bueno eso, ha evolucionado, y hoy entiende bien cuando conviene buscarle la raya a un lateral, cuando atraer centrales a buscarlo, cuando tirarse a la espalda de los volantes contrarios. Que busque asociarse con quien mejor convenga (Jonás, Verón o Di María), lo importante es tanto no aislar a Higuaín como que no se retrase mucho a buscar la pelota, pues perderá explosión. Maradona sabe que Bilardo, en México 86, le armó la mesa a él para que estuviera cómodo, y parece pensar en hacer lo mismo para Messi. Eso incluye no juntarlo con jugadores que lo suplementan en vez de complementarlo (Agüero, Tevez). Los enanos ya han sido probados juntos, no anduvo, basta de retórica filosófica sin sentido, juntar habilidosos amontonados no es garantía de buen funcionamiento, más bien todo lo contrario. En todo caso, una variante ofensiva más apropiada sería el ingreso de Diego Milito. En resumen, que nadie entre a duplicar lo que ya hace Messi.

Mucho laburo y cero puterío. Por treinta días, al menos, es, más que un consejo, un ruego.

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Uno hubiera querido hacer un balance amable de lo que fue la temporada de Independiente. Uno pensaba en no caer en el exitismo resultadista, valorar lo hecho, ver la mitad llena del vaso, y pensar en lo que venía, en un proyecto, como se suele decir, de largo plazo. Pero algo, o alguien, no lo permitieron.

El bloguero habla con la ventaja de ser hincha de Independiente, y dos veces votante del Sr. Presidente de la institución. Es triste, a mi entender, el trato que se le dio a Américo Rubén Gallego. ¿Por qué empezar por la tristeza? Para no dejar de tomar en cuenta, en primer lugar, lo que se considera más importante: la persona. Gallego, DT de elite (entre los mejores cinco argentinos para este comentarista, por detrás de Bielsa, por delante de Ramón Díaz, Sabella y Russo), campeón en casi todos los lugares en donde trabajó, legó dos veces a Independiente, con el club en la misma situación: caótica. Ambas campañas previas a las dos llegadas de Gallego al club, estuvieron entre las peores de la historia del mismo. Y, sin embargo, Tolo no dudó en llegar a dar una mano. Claro que no lo hizo gratis, ¿por que demonios debería haber venido a trabajar gratis? Pero vino. A arriesgar su prestigio, que antecedía a su primer ciclo en el rojo. ¿Merece Gallego, con esos antecedentes, que se le deje de lado de esta forma? Seguro que no, al margen de que guste más o menos.

Dicen el Sr. Presidente y el Sr. manager del club, que quieren apostar a un proyecto que apunte a promover valores de inferiores, y que entonces Gallego no es apto para eso. Bueno, para empezar, deberían explicar porque Garnero sí está capacitado, siendo que no cuenta con ninguna experiencia que lo sustente, solamente dirigió en Arsenal (y le fue muy mal). Luego, uno supone que no hace falta recordar que es en el período Gallego que se consolidaron Gabbarini, Galeano, Velázquez, Mancuello, Patricio Rodríguez, tuvo lugar -y mucho- Federico González. ¿Existe algún otro DT en los últimos años que haya hecho algo parecido, que acepto igualmente que no es mucho? ¿Cuantos valores juveniles promovió el Sr. manager durante sus tres períodos –por cierto, mayormente tristes- como entrenador del club? Si uno pregunta es para saber desde que autoridad se da el lujo de dar cátedra. Siempre, de todas formas, Gallego tuvo a mano jugadores de inferiores en los clubes en los que estuvo: Cavenaghi, Garcé, Saviola, Ariel Franco, Demichelis, Guillermo Pereyra, Damian Álvarez, D´Alessandro, entre los que de apuro se me ocurren de su paso por River; Belluschi, Marino, Germán Ré, Sebastián Domínguez, Vella, Scocco, Borghello, Steinert, Ezequiel Garay, Lenandro Fernández, de su paso por Newell´s. Es solo una verdad instalada, esa de que Gallego solamente dirige si le traen grandes figuras.

Suele decir el Sr. manager, y uno comparte, que no solo importa salir campeón. Cuesta entender, entonces, porque no sigue el ciclo de Tolo. El primer esbozo de proyecto siquiera de mediano plazo en la era del actual Sr. Presidente en materia de fútbol profesional (porque en otros aspectos es muy valiosa su gestión), era el que inexplicablemente acaban de dar por terminado el Sr. Presidente y el Sr. Manager. La temporada 2009/2010, tuvo a Independiente como 3º en un campeonato, y 4º en el otro, tras penar en los últimos puestos varias veces los últimos años. Se sacaron 68 puntos, contra 38 de la temporada inmediatamente anterior. Se logró la clasificación para la Copa Sudamericana 2010, y se tienen buenas expectativas para la Libertadores 2011. Se ganaron seis de los ocho clásicos de la temporada, 4 de ellos como visitantes. Todo eso, con un equipo armado por, apenas, siete refuerzos: Piatti (colgado en Gimnasia LP), Acevedo (colgado en Ucrania), Vellla (colgado), Busse (desconocido de Gimnasia jujeño), Matheu, Silvera (golpeadísimo fisicamente) y el desconocidísimo Matín Gómez de Independiente de Mendoza. Nada de todo eso le costó grandes erogaciones a Independiente. Además, resucito a Gandín (goleador del equipo en la temporada, con 15) y Nuñez (9 conquistas), que a su llegada estaban híper relegados y para dar el adiós. Hoy, son potenciales ventas.

El saldo de ambos ciclos Gallego en Independiente, a juzgar por lo aquí expuesto, es altamente positivo. Pero se tuvo que ir. Uno no puede creer, no quiere creer, que sea cuestión de celos. De que porque la hinchada canta por Tolo y no por el Sr. Presidente ni por el Sr. Manager, o que porque el nombre de Gallego, al revés del de aquellos dos, está asociado a uno de los campeonatos que el club obtuvo en su historia, haya tirria con él y entonces se lo despide.

Sería, además de triste, para temer por las manos en que está depositada la suerte de la institución.

2 comentarios:

  1. ¿No se trata más bien de un 4-4-2?
    Bueno, sea el teléfono que sea, lo importante son los nombres que van a entrar en el esquema. Eso está bastante claro y el funcionamiento que describís será el del equipo.
    Y coincido plenamente con vos cuando decís que no suma sumar a Agüero o Tevez en un esquema así. Ya tuvieron muchas oportunidades y las desaprovecharon a todas.
    Y Milito es, para mi, el reemplazante natural de Higuaín (a quien veo más adaptable para el esquema de Maradona). Hace poco decía que si el cambio es Tevez por Higuaín, en el segundo tiempo, es un cambio defensivo.

    También me pareció injusta la salida de Gallego. Hizo una muy buena campaña, sobre todo considerando de dónde venía Independiente.
    Se equivoca Comparada.
    A mi Garnero jugador me encantaba, como técnico no lo juno mucho pero me parece que Gallego es más técnico para llevar adelante un proceso de largo aliento. Y tiene más espalda también.
    Una lástima.
    Sigo pensando que el Tolo debe ser el técnico de la Selección una vez que deje el buzo Maradona.

    ¡Un abrazo!

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  2. Aprovecho para recomendarte este post de un colega tuyo que habla del esquema de la Selección como un 4-2-4 y pronostica la muerte del "mediocampismo".

    Interesante.

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