viernes, 16 de abril de 2010

Ahora dicen que el Congreso está de fiesta

Resto de Diputados (RdD) y Resto del Senado (RdS) se hicieron de sendas victorias los días martes y miércoles. Pero lejos de hacerlo, como prometieron en campaña, levantando las banderas de la institucionalidad, la república y el respeto a la ley, más bien la pasaron por alto como pocas veces se ha visto.

RdD se avocó a tratar el DNU 298 que crea el FonDeA, y lo declaró “nulo de nulidad absoluta e insanable”, tal cual lo habían hecho con el 2010, aún cuando ese había sido derogado por la propia Presidenta (suceso que pelea por la ridiculez legal de la historia de este país).

La tarea de las cámaras legislativas en materia de DNU, se limita a expresar rechazo o no. Las declaraciones de nulidad competen al poder judicial. Pero lo peor no es esto. Elisa Carrio -ideóloga de tamaña barbaridad jurídica- se da el lujo de expresar que en razón de que RdD dictó la nulidad del DNU, no importa lo que diga el senado.

Cada uno pensará lo que quiera de las virtudes morales de Lilita y sus ad láteres, lo que está claro es que le sobra de imaginación creativa, lo que le falta de conocimientos jurídicos.
Su más reciente felpudo, el ex gobernador Solá, deslizó hace no mucho que presentaría un proyecto de ley donde incluiría la habilitación del uso de reservas y la coparticipación total del impuesto al cheque, todo en un mismo artículo. Sin comentarios. En el mismo rubro, Margarita Stolbizer elaboró un nuevo proyecto de revisión legislativa de los DNU. Al mismo, vaya uno a saber con que argumento, quiere incluirle una cláusula que le impida a la Presidenta ejercer sobre dicha iniciativa su facultad constitucional del veto.

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Existe una gran confusión últimamente entre los miembros opositores. Corren a tribunales para que sus señorías discutan política, y ellos se reservan examinar legalidad. Debería ser al revés.

Así como en el tema de los DNU por reservas, la comisión de acuerdos del senado -que tiene por función evaluar las condiciones académicas de los funcionarios que requieren de su concurso para ser designados- quiso rechazar a Marcó Del Pont por incurrir en supuestos delitos.

Si hubiera delinquido, que no lo hizo, será materia a litigar en estrados. Ellos debían inquirirla en cuestiones económicas y bancarias. No lo hicieron, vaya uno a saber si no fue por temor a que los dejase en ridículo, así les fue.

Ahora Carrió denunciará al directorio del BCRA, al cual ordenó defender en enero, por intermedio de Prat Gay, cuando se discutía la remoción de Martín Redrado. Redrado tenía asignadas, a esa fecha, muchas competencias que corresponden en realidad al directorio. Actuaba por él. Es decir que, luego de haber hecho pulgar arriba a todo lo actuado, ahora pretenden volver sobre sus propios pasos. Lo que se dice coherencia full time.

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RdS incurrió en similar praxis. Para modificar cualquier detalle de la masa de coparticipación, cualquiera, se requiere, indefectiblemente, el concurso de la mayoría absoluta. En el caso del senado, 37 votos.

Lo dice la propia constitución en su artículo 75, inciso tercero. Lo anunciaban los portales digitales de todos los diarios, lo decían los mismos opositores. Lo advirtió el senador oficialista Viana, dispuesto a acompañar una propuesta opositora: desistió tras no ser oído, ni en eso ni en ciertos cambios que sugirió al proyecto de RdS. Cero diálogo, cero consenso. Por lo mismo, los plantó otro oficialista que los hubiese acompañado, Guinle. En razón de que no llegaban a la cifra mágica, metieron un cambio de dictamen en medio de la sesión. Maraña reglametaria, cuya aceptación Cobos puso en consideración de los mismos que la cometían, después que, de entrada, manifestó que quizá tenía razón Pichetto en su reclamo. La orden de su partido, que increiblemente para el puesto que ocupa, no es el de gobierno, pudo más. Y la imparcialidad, bien gracias. Eso, en el barrio, se llama estar de los dos lados del mostrador.

Se vendió solito Juez al manifestar que “no importa si nos salteamos las reglas, importa que se puso en el tapete la discusión”. A confesión de partes, relevo de pruebas.

El mamarracho de Cobos, a cargo de la sesión aún desconociendo el reglamento de la cámara (hasta se dio el lujo de intervenir en el debate cuando no tiene facultades para hacerlo), tiene pocas chances de sobrevivir. Sea en estrados judiciales, sea porque otorga excelentes argumentos –su manifiesta inconstitucionalidad- a la Presidenta para estamparle un hermoso veto sin que nadie pueda decirle ni “a”.

La poca suerte que le depara al engendro, tendrá como responsable al mismo de siempre: Gerardo Morales, ya ostensiblemente sobrepasado en su tarea de conducir el conglomerado de treinta y siete paisanos atados con alambre que pululan por la cámara alta. Apuró e inventó para que los medios no le volvieran a enrostrar otro fracaso, después de que el oficialismo había amanecido a la sesión con la aprobación del pliego como Presidenta del Banco Central a una de las mejores economistas del país, como lo es Mercedes Marcó del Pont. Cuando el mamarracho salte, el tema, encima, deberá esperar un año para poder volver a tratarse. Todo por no esperar una semana, por no rosquear, y hubiera alcanzado los famosos 37. Segundas Lecturas no la tiene contra Morales, él la tiene contra sí mismo, por sus propias incapacidades.

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Del embrollo se sale por arriba. En cámara de diputados Sabbatella y los suyos elaboraron un proyecto de ley para habilitar el uso de reservas. Carlos Verna, que maneja dos bancas en el senado y otras tantas en cámara baja, hizo lo propio. Ambos bocetos son muy similares, casi calcos, a los DNU que dieran origen a una polémica inentendible, siendo que se trata de una medida potable por demás. Cristina viene de asado en asado: con empresarios de todos los tamaños; con la centrales obreras; con su tropa legislativa; con gobernadores que la quieren mucho, poquito y nada.

Si este comentarista pudiera darle un consejo, sería que empiece a salar el costillar, trenzar los chinchulines, pinchar los chorizos, prender el carbón, preparar la picada y el fernet. Convocar a ambos, Sabbatella y Verna, aún tan disímiles entre sí, y pragmar, entre todos, un proyecto de ley con posibilidades de ser aprobado, urge más que mucho.

A los 35 con que se cuenta en el senado, se sumarían los dos pampeanos, se puede soñar con Bongiorno y Latorre. Una aprobación fuerte en el senado empujaría a muchos diputados presumiblemente indecisos. Hasta Luis Juez el día que Boudou fue al Congreso a pintarle la cara a Morales, dijo que luego del encuentro pensaba distinto del uso de reservas. Dato no menor, pues también cuenta con algunos diputados. No hay que descartar ni a los seguidores de Das Neves, todo suma, lo que abunda no daña, mejor que so-so, y no que fa-fa, como usted quiera llamarle.

En el senado se está ahí, ahí. En diputados falta más, pero se puede arañar el éxito, máxime si en tu equipo juega un tal Agustín Rossi. Y ya se sabe que un examen se debe preparar el diez, y festejar el cuatro, así sea rasposo. No olvidar que el empate, en diputados, es victoria: allí desempata Fellner.

Hay que rosquear, Cristina. Rosquee y rosquee. Usted sabe hacerlo, y sabe también que otra no le queda.

7 comentarios:

  1. Subscribo el rosquee, Cristina, rosquee.
    Lo veo difícil en Diputados igual. Ahi la presión del Oligopolio sería feroz. Quizás serviría para que sigan mostrandose tal cual son: prepotentes, antidemocráticos y deshonestos intelectualmente (lo otro hay que probarlo en Tribunales).
    Pero, como decis, otra no queda.

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  2. Pablo, respecto al proyecto de Margarita la resolución de las Cámaras sobre DNU no se puede vetar porque no es una ley, del mismo modo que el PEN no podría vetar, por caso, el reglamento interno de la Cámara. En esto hay consenso en la doctrina. Obviamente que lo de Carrió es un desproposito en los términos de la ley 26.122, norma a la cual se debe atener el Congreso mientras no sea derogada/modificada. Pero no es tan descabellado si se considera que es inconstitucional la exigencia de rechazo por parte de las dos Cámaras. Ya lo discutimos en un post anterior, para qué seguirla.
    Y sí existen precedentes del Congreso declarando nulas leyes derogadas: punto final y obediencia debida. Primero fueron derogadas y luego declaradas nulas por el Congreso. Igual, coincido en que la nulidad prevista en el 99.3 la debe declarar la justicia.

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  3. Ricardo: no es imposible en diputados, no hay que bajar los brazos. Solo un empate hace falta. Huesos a las provincias y vas a ver que sale.

    Hernan: no quise decir que el dictamen de la bicameral puede ser vetado. Eso no, claro. Lo que sí se puede vetar es la ley que regule el trámite con que dicha bicameral emite dictámenes, la que reemplace, si es aprobada, a la 26.122.

    En cuanto al precedente de las leyes de perdón, primero cabe derogar, luego, con ese antecente que es imprescindible e indisponible, vale una declaración de nulidad. Pero es muy inestable eso, inseguro además. Mejor que sea la justicia, siendo que la aplica a procesos de conocimiento concretos, que es donde se solicita validez o nulidad.

    No se si me explico en ambos casos.

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  4. Pablo, clarísimo, estamos de acuerdo que las nulidades las debe dictar la justicia y no el Congreso.

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  5. ¡¡¡Diálogo y consenso, Hernán!!!

    ¡¡¡Lo logramos!!!

    Jajaja...

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  6. Si queremos, nos podemos entender!, podría salir un aviso con ese slogan en, digamos, FPT. Jeje... A mi no me gusta este gobierno y mucho menos sus prácticas institucionales, pero es claro a oposición está pecando de lo mismo que acusó a los K durante 7 años -buscan atajos de dudosa legalidad y después quieren justificar lo injustificable-.
    En el otro post mi calentura no era en contra tuya, más bien. En todo caso, ese día no estaba de humor y me molestó el anónimo que corrió el arco con chicanas cuando hablabamos de una cuestión técnica. Un exabrupto...

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