jueves, 4 de marzo de 2010

Volando bajito llegamos al techo

Ante todo, nobleza obliga, hay que reconocerle algo a Diego Maradona, para con quien este blog no se ha ahorrado críticas. Dichas observaciones se hacían en función de que el seleccionado era una verdadera anarquía. En el partido contra Alemania, esa sensación de desorden y ausencia de un patrón de juego, desapareció. Argentina, eso sí, será lo visto ayer: defensiva, con orden extremo, atención y solidez en grandes cantidades. Pelear, morder, raspar, antes que dejar libres las musas.

Diego puso en cancha un equipo que supo que quería hacer y como buscarlo, hubo estrategia, idea de equipo, identidad definida. Eso es objetivamente indiscutible. Que a uno le guste más o menos el proyecto, forma parte de un plano subjetivo desde el que no merece discutirse las decisiones del DT, como se lo hacía antes, cuando ellas eran fruto de una preparación nula.

Claro que uno aspira a otra cosa. Este comentarista entiende que el material a disposición habilitaría a una propuesta más ofensiva. No por respeto a ninguna tradición, eso es secundario. Pero la estructura elegida, así como los pro de encontrar la siempre deseada solidez defensiva, por ejemplo, tiene sus contras. Por caso, Messi no termina de levantar vuelo, se lo acompaña poco, y él es un jugador consagrado en un esquema mucho más ofensivo. Junto a Higuaín conforman una delantera que indica que el equipo resigna sus pretensiones ofensivas a la lotería de una aventura personal, que siempre es posible atendiendo a las virtudes individuales de los cracks del Barça y el Real.

Por otro lado, genera dudas la defensa elegida, con cuatro centrales. Responde al temor, uno cree que bien fundado, de que los laterales a disposición –en general de poco caudal físico, que encima no suplen con grandes virtudes técnicas- serán incapaces de enfrentar a los portentosos delanteros europeos, aunque no solo. Desde allí, se entiende y se comparte. En la balanza de las contra, juega el hecho de que colocar zagueros centrales en los costados encierra al equipo, le quita sorpresa en ataque. Pregunta: ¿no sería mejor operar con tres centrales y sumar dos laterales puros, sumando cinco en defensa, resignando gente arriba pero sincerando voluntades y dando una respuesta más satisfactoria a un diagnóstico muy probablemente acertado? Jugar con cinco atrás no volverá defensivo, per se, al equipo. Antes bien otras cosas inciden en ello. En la voluntad de atacar o no hacerlo, poco tienen que ver los números telefónicos. Lo cierto es que tanto Otamendi como Heinze son limitados para resolver pegados a la raya. Un poco menos lo es Nico Burdisso. Aplausos para la dupla central Demichelis - Samuel. De arriba y de abajo, inobjetables, no mostraron fisura alguna.

(Digresión: algo de lo comentado en el parágrafo de arriba, ya le ocurrió a Argentina cuando debió solucionar el esquema de doble nueve que le plantó México en octavos del `06. Allí la respuesta fue retrasar a Mascherano, el equipo fue superado, jugó mal, ganó raspando. Uno piensa que sería mejor encomendar la tarea de la marca a quienes saben hacerlo, y no andar emparchando por pruritos injustificados.)

En el medio: Mascherano se paró de “escoba”, por detrás de tres hombres. Verón por el centro, flotando, nunca quieto, es el designado conductor, que además aporta sudor a la causa defensiva; Jonas Gutiérrez por derecha, fue un lateral bis. Se ocupó solamente de perseguir a Lahm, en ataque su aporte fue nulo. Uno opina que es un jugador que difícilmente sustenta su presencia, siquiera entre los 23. Pero, de nuevo, entramos en el terreno de los gustos. Por izquierda, finalmente, Di María. Más ofensivo que Gutiérrez, funciona a veces de tercer delantero, aporta destellos de calidad, tiene gol. Y tiene también, todo por mostrar. Balance general: impusieron el ritmo del partido, y eso es bueno; aportaron casi nada en ataque, y eso es malo, no acompañan a los de arriba.

El saldo arroja tranquilidad en general, con las dudas apuntadas respecto del plan elegido por Maradona. Ayer, ante un rival de porte, funcionó. ¿Será lo mismo cuando toque ir a proponer ante equipos menores, como lo será, uno intuye, toda la primera vuelta? Detalles individuales se corregirán con el andar todos juntos en los días previos. Examen aprobado, sin sobrar nada, y poco más. Se salió del quinto subsuelo, pero no invita a ilusionarse con mayores progresos.

1 comentario:

  1. Pablo, la verdad es que me tomaría unas cervezas con vos, viendo el Mundial y analizando los partidos. Creo que nos pondríamos de acuerdo en poco -atendiendo a que tus argumentos tienen razones de peso, ojo- pero yo decidí abandonar la filosofía del lirismo por el pragmatismo casi dogmático. Me avergüenzo poco, je.

    Nos pongamos de acuerdo en algo, a ver que pensás: la suerte en un Mundial influye y mucho.
    Otra cosa que me parece fundamental es un grupo unido en bloque monolítico detrás de la idea del técnico. Ayer algo de eso hubo.
    Nadie me va a sacar de la cabeza la idea de que, contra Alemania en cuartos del '06, en esos contrataques que comandó Riquelme y que podrían haber definido el partido, Román no quiso pasarle la pelota a Crespo, quien estaba bien ubicado para recibir.

    Con respecto a tu idea de jugar con 5, insisto: no creo que dispongamos de los jugadores ni del tiempo para implementarlo.
    Recuerdo ahora cuando llegó el Cholo a River y lo primero que hizo, en un equipo que recibía goles en cada ataque y fundamentalmente de pelotas cruzadas y de cabeza, fue sacarlo a Ferrari y ponerlo a Gerlo de 4 -disgresión: ¡yo lo vi a Gerlo de 9 y casi la embocó! je-.
    A mí ese cambio no me gustó nada. Nada. Pero funcionó y River se afianzó en defensa. Después, cuando lo necesitó, lo puso a Ferrari para atacar. Pero ya había conseguido triunfos y la defensa estaba más segura. ¡Y eso que eran Cabral y Nico Sánchez!

    Coincido con vos en que Demichelis y Samuel cumplieron con creces. Di María es una apuesta de Maradona que pagó e Higuaín, mi ídolo, también. Te confieso que deseaba un gol del Pipita, para que se despejaran las dudas de la titularidad. Uno de los errores de Bielsa en el 2002, creo, fue hacer jugar un tiempo a Batistuta y otro a Crespo. Creo que hay que tener un titular y un suplente en un Mundial.

    No me gustó Tévez por Higuaín: no quedó nadie en el área. Para mi el cambio es Milito por Higuaín y Tévez por Verón. Así de loco soy yo.

    Te pido disculpas por la extensión pero, como verás, discutir de fútbol me apasiona.

    Un abrazo.

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