miércoles, 17 de marzo de 2010

Otro miércoles de súper acción

Resto del Congreso, del Senado en este caso, se va a seguir chocando contra la pared, y no lo quiere entender. Nuevamente se hundió abrazado a su salvavidas de plomo, Carlos Menem. Dicen los opositores que tiene derecho a querer avanzar con todo porque tiene mayoría -aunque esta sea de dudosa calidad-, y que el oficialismo hacía lo mismo cuando gozaba de los números. Malas noticias para ustedes, muchachos: el oficialismo sancionó, por dar un ejemplo, la ley de medios en el senado con el beneplácito de nada menos que 44 votos. Casi los dos tercios que, además, podían vanagloriarse de cohesión, fortaleza, disciplina e iniciativa. A todo eso, consejito, de onda: saquen a Morales de la conducción del bloque, coloquen a alguien con recursos, capacidad, materia gris, mañas, o como se llame, porque Pichetto se lo come crudo. Perdieron mal con la salida de Sanz.

Cuando se cuenta con esos márgenes, la posibilidad de avanzar es mucho más holgada que cuando se tiene un paisano de cada pueblo atados con alambre. Por demás, el oficialismo avanzaba y avanza en razón de lo que implica la responsabilidad y el deber de gobernar. Y aún con eso, ninguna de las leyes más significativas impulsadas durante el gobierno de CFK, fueron sancionadas tal cual la Presidenta las propuso. Siempre, en absolutamente todos los casos, el bloque de diputados del oficialismo debió negociar y ofrecer cambios para hacerse del concurso de quienes posibilitaron amplísimas mayorías en todos los casos (de lo que ya se habló acá).

Después de haberse golpeado la cabeza contra la pared demasiadas veces en el poco tiempo que tiene de vida el nuevo escenario parlamentario, Resto del Senado ha de entender que no podrá avanzar pretendiendo desconocer a la primera minoría, como ya lo hiciera con el reparto de comisiones, donde pretenden hacer creer que el acuerdo es razonable porque entregaron al oficialismo las presidencias de las “comisiones de gestión”. Hasta un integrante del rejuntado, Nito Artaza, reconoció que eso, si no va acompañado de las mayorías simples de integrantes, es lo mismo que nada. Solo que es una cosa es avanzar en el reparto de caramelos, y otra, muy distinta, propender el desfinanciamiento del estado nacional, afectando, por ejemplo, el pago de la asignación universal por hijo.

A propósito, ¿por qué los federalistas no avanzan en la actualización del inmobiliario rural, que significaría millonadas vistas las nuevas valuaciones de los campos, hace añares que no se toca y ya les corresponde a las provincias, en lugar de querer apropiarse del impuesto al cheque, afectando con ello la sanidad del programa que le garantiza una renta básica a cada pibe? Tal vez, porque en las consecuencias de una y otra opción, se deja traslucir por y para quienes gobierna cada uno.

3 comentarios:

  1. Es una muy buena pregunta la del último párrafo.
    Con respecto a Sanz, no creo que aportara mucho más que Morales. Es más, creo que el jujeño es lo mejor que tiene el radicalismo actualmente, mirá lo que te digo... Un tipo que vendió el partido, traicionó el ideario radical y que es el secretario de prensa de las corporaciones, el mejor cuadro radical...
    Es tristísimo.

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  2. Pero Sanz toreó mucho mejor que él en peores condiciones. Vos fijate que comandó el empate en la 125. Y en muchas otras votaciones, aunque se sabía que ganaría el oficialismo, los primeros momentos "la" oposición hacía dudar un poco, y eso era todo laburo fino de Sanz. Pensalo cuando habla uno y otro. Morales parece una urraca, Carrio en hombre casi: grita, lloriquea, pide penal. Sanz es sereno, racional, es piyo. Y eso paga, porque Morales sirve para denunciar a los gritos pelados, pero cualquiera le toma el pulso porque se vende solito fácil, se sabe por donde entrarle. Sanz, más abroquelado, da otra sensación: se nota que uno gobernó y el otro no. Y, sobre todo, se nota que si les tocara hacerlo en un futuro, a Sanz le sobraría mucho más paño (entre muchísimas comillas) que a Moralito.

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  3. Me convenciste. Tenés razón.
    La experiencia de gestión es invaluable.

    Pero no tengo el recuerdo de Sanz comandando durante la 125. Era la Mesa de Enlace y el resto laburando de lacayos serviles.
    Fueron más importantes las deserciones de Reutemann, Menem, el aceitero cordobés, etc. Ahí estuvo la clave para llegar al empate y que Cobos se transformara en un traidor pusilánime.

    ¡Abrazo!

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