viernes, 5 de marzo de 2010

En primera persona

Aclaración previa: El posteante hace rato dejó de escribir en primera persona del singular. Por distintos motivos, se siente más cómodo en la tercera persona. Esta vez se tomará un recreo, cree que es indispensable personalizar la cuestión. Dicho lo cual, activando primera persona del singular.

No faltan quienes me preguntan, casi socarronamente, de que me voy a disfrazar si Argentina llega a salir campeón del mundo, con tanto que le doy a Maradona. Esto se ha visto reforzado después tras el triunfo de la selección contra Alemania, de lo que ya hablé en el post próximo anterior.

Como les dije antes, les digo ahora: no me voy a disfrazar de nada. Paso a enumerar razones.

1) Porque yo no quiero que Diego y su equipo pierdan para tener razón. Prefiero que ganen y ser yo el equivocado, mil veces. Soy igual de hincha que todos, nunca pude ver a la selección más allá de un cuartos de final, y eso no me hace ninguna gracia.

2) Muy relacionado con el punto anterior. Lo dije varias veces: soy y seguiré siendo Bielsista. Y a mi me molestaba mucho que al equipo del Loco le desearan el mal todos sus contras. Tuve la amargura de escuchar como Mariano Closs nos gritaba con ganas un gol de Libia en un amistoso. Juré que nunca yo haría lo mismo, y pienso cumplir mi promesa.

3) El equipo que jugó contra Alemania el miércoles no tiene nada que ver con aquel que se vio hasta el partido ante Perú, objeto de mis dardos. Me cansé de pedir un plan de juego, cualquiera este fuere. No me importaba, no me importa, si a mi me entretiene o no. Reclamaba, reclamo y reclamaré seriedad, proyecto, trabajo, coherencia, idea, identidad. Observé todo eso ante Alemania. Consensuados esos “4 o 5 temas sobre los cuales estemos de acuerdo” (ya parezco Duhalde y Terragno, que horror), el resto es discutible. Máxime si de futbol se trata. No es obligatorio, ni necesario que nos llene a todos. Es sí deseable que no nos horrorice la anarquía. Muerto el desorden, no será un cerrado el que insista que no le gusta el juego que ve.

4) En todo caso, no soy yo el que cambió. Cambió Maradona -y para bien, y lo aplaudo-. Yo criticaba ridiculeces tales como Gago de 8 (y para peor, con línea de 3), defensa de tres con Zanetti, el “Carrizo es mi arquero” y ahora ni va a ir al mundial, el “fulano y diez más”, el “fulano y mengano y nueve más”, el “fulano, mengano, sultano, perengano y siete más”, las convocatorias masivas (y al pedo en su mayoría), que entrenaran solo por la tarde. Desaparecidos los objetos de mis observaciones, sería de necio insistir en ellas.

5) No me vengan ahora con que “Diego estaba probando en las eliminatorias, ahora encontró el equipo”. Las pelotas. Nada que ver el esperpento estratégico visto en las eliminatorias con el producto que, aparentemente, parece será el final. Otra cosa hubiera sido que siempre la idea fue el 4-4-2, y se intentaban matices sobre una idea principal ya definida. Las certezas llegaron recién ante Uruguay.

6) Como ejemplo de lo anterior, la noticia más gratificante es la aparente muerte del “proyecto fulbito”, la zanahoria que se vendió post eliminación en primera vuelta de 2002.

Como aquella vez se vendió que la solución mágica a todos los males hubiese sido juntar a Batistuta y Crespo, con más Gallardo, Aimar, Veron, Ortega, Saviola, Riquelme y Solari (sin reparar que en futbol juegan 11, que algunos tienen que defender y otros atacar, que no todos los jugadores son compatibles entre sí y, en definitiva, que tirar toda la carne al asador es muy otra cosa), muerto el tirano antifútbol (ese vendría a ser Bielsa), había que liberar ataduras, juntar a todos los “fenómenos”, dejar que las mariposas volaran, no planificar nada, renegar de esquemas, tácticas y todas esas “cosas de troncos europeos” y demás estupideces.

El resultado fue bastante peor de lo imaginado. Los nuevos seleccionados pasaron de complicarse un poco ante los europeos, a directamente llorar sangre para ganar en Sudamérica. Involución total. El 1 a 0 a Alemania es el certificado de defunción de ese falso lirismo, del que Maradona formó parte. Y pasamos de la aberración que significaba juntar en un campo a Messi, Agüero y Tevez, a lo lógico y racional: que de los tres, que juegan exactamente a lo mismo, solo juegue uno. Ya con Basile no funcaba el Messi-Tevez, Maradona encima quería sumar a Kun. Todavía recuerdo a Recondo, Palacios y Arévalo, los voceros rentados de la AFA (lógico, TyC Sports da los partidos de la selección, no van a decir que es un desastre, sería tanto como que un carnicero diga “compre mi carne podrida, señora”), regodearse y hablar pavadas, altaneramente, desafiando “¿con quien va a perder Argentina con esa “magnífica” (las comillas son mías) delantera?”. Así nos fue, casi afuera del mundial. La empomada que el Brasil “B” nos pegó en la final de la Copa América 2007 (nunca me gustó ese equipo, me latía que Brasil nos la iba a dar dura), tardó en digerirse, pero llegó. ¿En que cabeza cabe que un equipo puede llegar a algo en un mundial sin un nueve en serio?

Frente a Alemania se consagró un equipo con valores complementarios, sin amontonamientos de caciques, se recurrió a los indios, y dio resultado. Ese siempre fue el camino, solo que para el marketing convenía otra cosa. ¿O Menotti no dejó afuera a Maradona, pero también a Bochini en el 78? ¿O Bilardo no eligió a Negro Enrique por sobre Borghi en el 86, y solo le dio tres minutos a Bochini en todo el torneo? Resignar individualidades en pos de un objetivo de conjunto armonioso no es mezquindad, es inteligencia.

7) El punto 6 me lleva a lamentar el tiempo perdido para dar rodaje a un once definido. Diego se queja hoy de los detalles que le falta afinar, se pregunta si le alcanzará con los días que los tenga a todos juntos a partir de mayo. Bueno sería que no hubiera desperdiciado entero el 2009 en pruebas y peleas inútiles. Respecto de las peleas: ojo, el periodismo es lo que es, pero solamente con querer cerrarle el pico al miserable de Toti Pasman no vamos a ir a ningún lado. La versión 19.86 tenía demasiado laburo atrás como para creer que todo se debió solo al placer de hacer callar a Pagani y Diego Bonadeo. Más bien eso fue extra, tenerlo en cuenta ahora para no confundirse.

8) Sigo teniendo dudas, pero que ya son menores cumplido el objetivo máximo de sentar bases, cimientos. No creo en la defensa con cuatro centrales, prefiero cinco con dos laterales mediocampistas. Hay que ajustar en el acompañamiento de los volantes en ofensiva. Messi tiene que ir, como mínimo, veinte metros más arriba. No me volví Maradoniano, ni tengo pensado hacerlo.

9) Estén seguros los que sí son Maradonianos: si seguíamos como hasta el partido contra Perú, nos volvíamos en primera ronda. No es un demérito, pues, reconocer los avances logrados.

10) ¡¡¡Ojala salgamos campeones!!!

1 comentario:

  1. Coincidimos en saludar la muerte del "Proyecto Fulbito", pero no seamos malos entre nosotros (ja, Garpani lo dijo): ese era el proyecto Basile.
    Maradona agarró un barco que se estaba hundiendo.

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