sábado, 13 de febrero de 2010

Este problema es más profundo que solo Diego Maradona

Desde este blog se le ha dado a Diego Maradona para que tenga, guarde y archive. Y cero ganas existen de cambiar esa tesitura. La falta de las cuestiones más elementales que se le pueden y deben exigir a todo equipo en general, y a la selección muy en particular, siguen allí. Intactas y a la espera de una cura que tarde o temprano debe llegar si se quiere soñar con hacer un papel digno en el cada vez más próximo mundial de Sudáfrica. Por caso, debe ser la primera vez en años que uno no puede arriesgar 18 o 19 de los 23 nombres que representarán al equipo en pocos meses en la cita máxima.

Ahora, todo eso, en lo cual uno se afirma, no quita que se pueda observar que el problema del seleccionado tiene otras razones que la simple incapacidad de Diego para conducir este y cualquier equipo. Razones que, incluso, exceden y anteceden a la cada vez más inexplicable llegada de Maradona a la conducción del equipo. Es el diez, en todo caso, un emergente, una consecuencia -bien que muy particular, por las propias características del personaje en cuestión- de todo un fenómeno que subyace a cada nuevo tropezón, de este ciclo, y también del anterior: las estructuras del futbol argentino están enfermas; el seleccionado es un reflejo de dicho viciado andamiaje; luego, el equipo argentino no da pie con bola, ni en la cancha, ni desde el banco.

Cabe destacar las expresiones de Claudio Vivas, DT de Racing, como claro ejemplo de lo arriba señalado. Vivas fue ayudante de Marcelo Bielsa –a quien se ve en las fotos de este blog, porque es referente de quien esto firma- en el ciclo 99/04, quien con mucha razón señalara una y otra vez las vicisitudes que se sufrían en el cargo de entrenador de la selección. Por tanto, no le cabe quejarse, como lo hizo, por las que juzgó demasiadas convocatorias para lo que le parece un amistoso intrascendente contra Jamaica. Por caso, también alguna vez Bielsa, preparando al equipo para la Copa América del ’99, afrontó un amistoso ante Lituania, que no debe ser mucho más que Jamaica, y contó para dicha ocasión con Riquelme, Palermo, Ortega, Zanetti, Ayala, Samuel, Sorín, en fin, excelente material. Pongámonos de acuerdo: si la selección es prioridad, cualquier partido es una final, y todos tiramos para el mismo lado. Y sino, que no se declame lo que no se actúa.

Que en aquella oportunidad, a diferencia de ahora, se tuviera la certeza de que esos convocados conformarían la base de la selección que iría a la Copa América, de acuerdo. Pero da la sensación que, más allá de todo lo que puntualmente se puede criticar de la gestión Maradona –que es demasiado-, detrás de los dichos de Vivas se esconde un desprecio por la selección nacional –supuesta prioridad número uno- que tiene que ver con mucha mayor cantidad de actores que solamente el entrenador académico. Hoy fue él, pero la falta de interés en la albiceleste tiene que ver con muchas otras cuestiones, frente a las cuales los dirigentes parecen no tener respuestas, o, peor, y justamente, voluntad ni pasión en buscar la solución. Idem para la falta de seriedad con que encaran la tarea los sucesivos jugadores convocados.

Desde el no establecimiento de una norma clara que paute la subordinación de los intereses de cada equipo al de la selección –mayor y juveniles, porque allí también se están empezando a advertir errores-, hasta la ausencia de la provisión de las estructuras y elementos mínimos necesarios para que este o cualquier entrenador puedan funcionar, hay múltiples causas que explican el continuo camino de fracasos que desde hace tiempo atraviesa Argentina. Y es un proceso de constante degradación que parece haberse iniciado con al renuncia de Bielsa, que se ha acentuado desde la preparación para Alemania 2006, y que desgraciadamente no parece tener final claro a la vista.

Pegarle a Diego es, en ciertos casos merecido, como cuando efectúa convocatorias como las fallidas de los jugadores de Estudiantes y el lesionado Pereyra para el partido ante Jamaica. En otros casos triste, por la historia de gloria que nos ha regalado y cuya feliz memoria estará definitiva e indisolublemente asociada a su figura. Pero otras, simplemente, parece ser mero deporte, o la típica manía argentina (otra más y van) de subirse al carro de “péguenle al que está caído en la lona”. Eso no suma a curar los males que aquejan al seleccionado y que son mucho más profundos que la mera incapacidad de Maradona, porque ataña a estructuras, mucho más que a un DT, cualquiera este sea.

2 comentarios:

  1. Yo como gallina copmpañero no m ecuesta pegarle al Dié sobre todo si palermo va a ser el nueve. Bah, palermo y su acoplado. Pero creo que hoy la cosa pasa por otro lado, no hay recambio y lamnetablemente el Dié parece hacerle caso a las corporaciones contra las que tanto putea pues termina convocando a los nenes mimados de ellos.

    Claro que si los resultados fuesen buenos, no despotricaríamos tanto contra las estructuras y todo lo demás. Pero si esos resultados fuesen positivos, tal vez no habría fallas a criticar.

    En fin, no me adelanto, pero hay que hacerce a la idea que hoy en el fobal manda la guita, y la guita la tienen los de afuera. Veamos si los clubes de acá saben aprovechar los beneficios del fobal para todos.

    abrazo

    Pero le pego intrafobal.

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  2. Pablo, es obvio que en la visión que tenemos del fútbol no coincidimos. La tuya se basa en los hechos y la mía es mas... emocional -digamos, para no decirle irracional, je-.

    Yo te voy a confesar que, cuando asumió Bielsa, no me gustaba nada como jugaba la Selección. Cuestión de gustos. Me parecía demasiado combativa en mediacancha y rígida y a mi me gusta la plasticidad y que los esquemas varien de acuerdo a las necesidades. Obviamente esa desconfianza desapareció cuando los resultados en eliminatorias fueron excelentes.
    Me gustaba que prefiriera a Crespo antes que a Batistuta pero luego en Corea-Japón se equivocó y mucho. Para mi no fue la mala fortuna la que nos dejó afuera de ese Mundial en primera ronda.

    Ojo que todo esto que digo lo hago absolutamente convencido de la honestidad intelectual de Bielsa y de su amor casi compulsivo al trabajo casi. Dos valores que me parecen necesarios para la sociedad toda y, como muchos analizaron luego del Mundial 2002, hubiera sido bueno que la Selección triunfara para que esos valores mencionados tuvieran mas -la palabrita- consenso en el pensamiento y accionar nacional.

    Coincido en parte con tu análisis. Creo que el laberinto en el que se encuentra la Selección es responsabilidad de muchos y no sólo de Maradona.
    Sostengo de todas maneras, como dije en el post que hice al respecto, que Maradona es el único que puede hacer andar a este equipo plagado de veleidades de estrellas con el casi nulo tiempo de trabajo. Hay que considerar que es la primera vez que se interrumpe un ciclo en medio de las Eliminatorias desde épocas previas a Menotti.

    Pero bueno, no falta mucho tiempo para que la incógnita se devele. En junio, si la predicción Maya de apocalipsis para 2012 no se adelanta, veremos cual es la verdá de la milanesa.

    Un abrazo.

    PD: no sólo es un gusto leerte por tus ideas y conocimientos sino que escribís muy bien. Digo, para que no nos agarremos a la piñas. ;)

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