sábado, 27 de febrero de 2010

Argumentaciones

Un argumento que se escucha por estos días (lo expresó Nelson Castro en diálogo con Nicolás Fernández, por ejemplo) es que el uso de reservas para pagar deuda es un debate válido, presente en el mundo, pero que haberlo instrumentado a través de un decreto de necesidad y urgencia lo invalida, lo desmerece, y mueve al rechazo de la iniciativa. Fue esa, también, la explicación de Verna para justificar su rechazo.

Si uno tomara por cierto que lo que en verdad genera estar en contra es (de pie) las formas no honradas, ante todo hay que advertir que se habla de los DNU cual si se tratara de una ilegalidad, o de un instrumento jurídico que solamente expresa la potestad del ejecutivo, y no es así. La ley 26.122 regula la revisión legislativa de los mismos. La Constitución Nacional reformada en 1994 ordenó sancionarla, premisa esa con la que cumplió el gobierno de Néstor Kirchner en 2006, tras doce años de mora en los que se dictaron enormes cantidades de DNU sin que se oyera tanta queja pretendidamente institucionalista.

Uno podrá estar más o menos de acuerdo con lo estipulado por la 26.122, pero lo cierto es que, respecto del estado anterior de cosas, la obligación de obtener el visto bueno de al menos una de las cámaras del congreso implica una clara limitación de las potestades presidenciales. Es la misma lógica que atravesó la reformulación de los pasos para la designación de los ministros de la Corte o de los integrantes del mal llamado nuevo COMFER.

Pero si se salta eso, y aceptado cuan mejor es que una decisión, cualquiera sea, se sustente en un chasis amplio de consenso (por lo jurídico, por lo político, por todo), este comentarista se pregunta: si es cierto que no hay dramas con el fondo en sí, sino con los modos en que se lo concibió, ¿pues por que no hay opositor alguno que tome los considerandos del DNU 2010, los vuelca en un proyecto de ley, lo presenta, se sanciona en ambas cámaras, y de paso nos evitamos las suspicacias que, dicen, genera cada idea de los Kirchner, por sus siempre ocultas segundas intenciones?

Hace unos días Gabriel/Leandro lo decía clarito, que esto se trata de “…impedir que los K se hagan de la última caja que queda…”. Ante todo, no es cierto que el último lugar donde queda dinero en el estado sea el BCRA. Pero sobre todo, esa visión tiene que ver con las intenciones de instalar la inexorable necesidad de promover un ajuste tras “la fiesta”, no falta quien lo diga. ¿Cuál habría sido “la fiesta”? La baja de los niveles de pobreza, tal vez, que, INDEC al margen, nadie se atreve a situar arriba del 25/30%, cuando NK lo tomó por arriba de los 60 puntos. O el desempleo que bajó a un digito, siempre valiéndonos de números privados, se aclara.

Uno tras otro motivo de los que se esgrimen en pos de abonar a la idea de blindar los fondos del central, son desechables. Bajo los actuales lineamientos económicos (ni los más pesimistas se animan a situar el crecimiento para 2010 por debajo del 4%, hay pronósticos muy favorables de cosechas de soja y maíz, y hasta el trigo no solo no va a dejar de sembrarse sino que clama ser “comprado” por el propio estado), lo más probable es que los (haciendo números gruesos) 6 mil millones de dólares que se saquen de los 48 mil millones acumulados en las reservas, se recuperen fácil y rápidamente. Y además, el circulante que se liberaría de lo previsto en el presupuesto a los fines del pago de la deuda, tendría el respaldo suficiente -aún descontada la transferencia de billetes al FOBIC-, por lo que hay que descartar también el temor inflacionario.

Resumiendo: no es necesario, ni imperioso, ni inevitable realizar un ajuste. No va a haber crisis por ingresos, la economía crecerá. Contagiados de la manía opositora de desentrañar objetivos oscuros e inconfesables, uno concluye que lo que mueve al coro obstruccionista es la mera gana de, vista la proximidad electoral, cargar al oficialismo con el descrédito de descargar sobre lo popular un ajuste innecesario, con más atarlo de pies y manos impidiéndole hacerse de recursos genuinos (las reservas no se acumularon por obra y gracia del espíritu santo) para expander la inversión pública (basta de decir, despectivamente, “gasto”), no sea cosa que se levante del quinto subsuelo donde creen tenerlo enterrado.

5 comentarios:

  1. Los DNU presentan 2 problemas:
    1) Muchos sostienen que la ley que los reglamente es anticonstitucional, ya que a pesar de que la constitucion explicitamente prohibe al ejecutivo legislar, es posible aprobar un DNU aun con el rechazo explicito de una camara, algo imposible de hacer en una ley.

    2) Los DNU tiene un problema etico de fondo. Le quitan sentido a la representatividad parlamentaria y a la discusion politica, ademas que representan un excesivo poder por parte del ejecutivo.

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  2. disculpe, Eduardo. Pero si los DNU son un problema etico de fondo y representan un excesivo poder para el PEN ¿para qué la UCR insistió en incluirlos en la reforma del ´94? digo, estabamos mejor con la prohibición previa.
    Un DNU tiene restricciones de materia [no implica "legislar" libremente] y además necesita la aprobación de medio Congreso. ¿Quieren incrementar los requisitos? con gusto, reformen la ley 26122. Después no se quejen cuando sean gobierno.
    Justamente venía a comentar esto último [algo tangencial al post, disculpe Pablo] A veces la oposición se comporta como si núnca fuera a ser gobierno.
    saludos

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  3. Yo no se si la UCR insistio en incluirlos en la reforma del 94, diria mas bien que Menem fue el que quizo hacerlo. Dudo mucho que la UCR haya "insistido" en darle mas poder a Menem. Pero de haberlo echo, entonces la critica cabe tambien a la UCR.
    Por otro lado, a pesar de que la CN explicita que el ejecutivo no puede legislar, en la realidad, no solo que ocurre todo lo contrario, sino que resulta mas facil hacer ley un DNU que un proyecto de ley presentado en el congreso. La logica indica que deberia ser al reves, no parece?
    Por eso, muchos insisten en que la ley 26122 es inconstitucional. Solo que no fue llevada a la justicia, porque ni al gobierno ni a la oposicion les conviene que la justicia invalide semejante disparate...

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  4. Si sabe que la UCR insistió en darle más poder a Menem. ¿Se olvidó de la existencia del pacto de Olivos?
    La constitución permite legislar (no libremente, de forma acotada) al PEN: caso DNU, caso decretos delegados. Que sea más o menos fácil (para el primer caso) dependerá de mayorías circunstanciales. Como posiblemente veamos en unas semanas, si no se tienen las mayorías para sacar una ley, tampoco para aprobar un dnu.
    Lo que no se debería hacer es proscribir el uso de herramientas constitucionales.

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  5. A ver, intervengo, si me permiten, en el debate. Con un par de cuestiones, a saber:

    1) La ley que regula el trámite legislativo de los DNU se nutre, quizá, de la esencia del sistema presidencialista de gobierno que impera en Argentina. No es que sea más fácil hacer un DNU que una ley, se trata de quitarle escollos a la facultad que excepcionalmente se otorga al ejecutivo, pues si se impusieran a ambos instrumentos los mismos requisitos, no tendría sentido generar un instrumento diferente al de ley en sentido estricto del término. No parece irracional, bajo esos términos, imponer menores requisitos al DNU que al proyecto de ley.

    2) El hecho de que no haya sido llevada la 26.122 a la justicia es porque sería muy dificil que alguien sustente que la misma le agravia derechos particulares, y sólo bajo ese supuesto un juez podría declararla inconstitucional. Sin contar, además, que la declaración de inconstitucionalidad regiría unicamente para el caso particular que tuviera a conocimiento ese juez.

    3) Da la sensación, respecto de lo que dijo anónimo, de que justamente la oposición no ha modificado su discurso opositor en la medida en que ha ganado poder en el congreso. La cerrazón a todo, cuasi antisistema (sistema K, quiero decir), que era entendible en momentos en que eran extrema minoría, suena ilógica hoy, que adquirieron chances ciertas de ser gobierno, con lo que no les convendría agitar tanto que dejasen tierra arrasada.

    4) Perdone Eduardo, pero en cuanto a la paternidad de los DNU tiene razón Anónimo. Los DNU, que eran dictados pre 1994 sin siquiera estar contemplados por la Carta Magna, fueron incorporados a la misma a pedido de Raúl Alfonsín, quien entendía mejor regular y acotar lo más posible los márgenes de acción de una herramienta que, de todos modos, se había usado -él en su mandato inclusive-, se seguiría usando, y que tiene su lógica que exista. Casi que toda la reforma de 19.94 es obra de la UCR, casi que lo único que quería de ella Menem era la posibilidad de ser reelecto. A cambio cedió todo: Senador por la minoría, Jefe de Gabinete, incorporación de los Pactos de DDHH, DNUs, Consejo de la Magistratura, en fín.

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