jueves, 25 de febrero de 2010

Anotaciones sobre la sesión en senadores

- El acuerdo. ¿Cuál acuerdo? Morales presentó una decisión supuestamente apoyada en 37 voluntades. Ahí no hay nada que negociar, ni Pichetto ni nadie podrían haber intentado nada. La intentona del FPV en la preparatoria en diputados, ya fue criticada por este bloguero, las situaciones son distintas. Frente a una derrota irreversible, y asegurado Pampuro como reemplazo de Cobos, el FPV decide sustentar la propuesta de Resto del Congreso y dar quórum. Pero si uno baja, y se encuentra con que si no lo hacía no había sesión y, con ello, se caía la repartija opositora, cambia la ecuación: de un voto de buena voluntad ante la impotencia, a ¿por qué tengo que abonar a una imposición lisa y llana, para la cual no hay sustento? Si había mayoría, acompañamos, a regañadientes, no hay otra. No hay mayoría, mis votos pasan a ser vitales para que se te cumplan los deseos. No es poca la diferencia. Resulta que entre las muchas imposiciones post 28J, está incluida la de que el bloque oficial debe ahora refrendar lo que necesiten los bloques opositores que no se pueden valer por si mismos. Increíble.

- Pongámonos en tema. Ayer había que definir las autoridades de la cámara y conformar las comisiones. Ese era el único tema en agenda. Resulta que Di Perna, en su alocución, reclamó por las obras supuestamente paradas que tiene Chubut; Giustiniani, a su turno, esbozó casi un programa de gobierno en el que deslizó, entre otras cosas, sus intenciones de promover una reforma tributaria. Y todo eso, ¿que demonios tiene que ver con el tema en cuestión? Tiene razón Pichetto, hay intenciones de co gobernar. Y la verdad es que el congreso no está para eso. Las leyes las promueve el ejecutivo, y las cámaras aprueban o no aprueban, en lo que hace a gestión al menos. No lo dice este escribidor, pueden leer acá al politólogo italiano Gianfranco Pasquino, quien aporta el dato de que, aún en los sistemas parlamentarios de Europa, la mayor parte de las iniciativas le caben a los poderes ejecutivos. Nueva mentira, pues, la oposición dice que no va a ir a por la alteración de la gobernabilidad. No se nota: ni por los discursos mencionados, ni por la oferta ofrecida por el rejunte. Lo más grave lo dijo Morales: “nosotros también somos gobierno”. No maestro, ustedes son congreso, Yrigoyen al 1849. Gobierno es Balcarce 50, ¿donde quedó la división de poderes?

- Del dicho al hecho. Los radicales la van de guardianes de la institucionalidad. Pour la gallerie, simplemente. Su manía es jugar a repartirse cargos, ya sea en comisiones, ministerios, secretarías, según sea oposición o gobierno. Llamar equilibrada y racional, cuidadosa de la gobernabilidad, a la propuesta leída por Morales es un chiste: mayoría para las parcelas opositoras atadas con alambre en todas las comisiones, con presidente del oficialismo en las doce denominadas “de gestión”, y en las trece restantes presidentes opositores. El presidente de las comisiones no tiene más que funciones ordenatorias, sin mayoría no se hace favor ninguno a la gobernabilidad. Pichetto contraofertó que se otorgue mayoría al oficialismo en seis de esas doce comisiones, no es enorme el pedido. Nada le dieron. Dialogo y consenso, sí claro, como no. Se pretende hacer funcionar al senado ignorando a la primera minoría, que dobla en cantidad de soldados a su más inmediato perseguidor (FPV: 32, UCR: 16). Hay que repetirlo una y mil veces hasta el cansancio: la cifra de 37 opositores es una paparruchada.

- Pichetto. Tarde lucida la de Miguelo ayer. Los hizo levantarse a todos cuando vio que la situación numérica había cambiado, tras que hizo un favor a la República dejando a Pepe al frente de la cámara. Marcó muy bien, y por enésima vez, la insoportable tendencia discursiva que reclama cien por cien de consenso a todas las medidas que se proponen, y el también desdeñable desmedro proferido al conflicto como motor de la política. Evidenció el engaño mediático pergeñado por LAS, que insisten presentarse como LA, oposición, con los supuestos 37 votos, que no estaban. Aludió a las rencillas internas opositoras en base a las peleas que en sus cotos territoriales tendrán en algún momento Reutemann y Giustiniani, Verna y Marino. Debió ser mas incisivo, y preguntar si a la reforma tributaria propuesta por Giustiniani la iba a apoyar Romero; o que pensaba el senador santafecino por la minoría de que Menem atribuye su descrédito popular a la campaña de los “socialistas marxistas”. Como sea, pegó duro Pichetto en el flan obstruccionista. Los mostró endebles, fragmentados, inútiles, incoherentes, lo que son, ni más ni menos. La semana que viene ganarán, pero ya se ve adonde llega el nivel de endebles de que están dotados.

- El ex viceministro de Desarrollo Social del gobierno mas neoliberal y que mayor saldo de pobres dejó al finalizar su gestión (hablamos de Morales, pero no de conducta sino de apellido). Evidenció sus límites. No va más allá de ser una triste copia de Carrio en versión masculina, un tipo que sabe de lloriquear, gritar y patalear frente a cámaras, con postura indignada, como es de rigor. Fuera de eso, un inveterado perdedor: como candidato a gobernador, a senador, a vicepresidente y ayer para no perder la costumbre.

- Dobles Estándares. Esta bien que las cámaras patronales agro financieras apelen al voto de Menem; esta mal que el oficialismo de valga de la suerte que tuvo de que se ausente en la sesión de ayer. Esta bien que se junten el agua y el aceite si es para obstruir al gobierno; esta mal que sea el oficialismo quien busque acuerdos, a pesar que se le achaca no contar con esa cualidad (a propósito: Lores, Díaz y Martínez votaron contra la 125, ¿Qué pasa, no había entonces problemas de caja para Sapag y Fabiana Ríos?). Esta bien cuando se retira del recinto el conglomerado opositor; esta mal cuando lo hace el kirchnerismo, con un agregado: aquellos se retiraron porque sí o sí se comían un baile (era 146 a 100, con suerte, si se quedaban); estos tenían en sus manos la continuidad o no de la sesión, lo que no es poco cuando de discutir poderse trata.

- La carita de Cobos cuando se levantó el bloque oficialista. Imperdible, sencillamente. Otras cosas imperdibles: la voz temblorosa de Morales post retiro, los gritos de urraca de la Escudero pidiendo seguir la sesión (cada día se parece más a su tocaya vedette), las estupideces que dicen Estenssoro y Juez por minuto -¿por segundo?-, los lugares comunes insoportables (“hay que llegar a un consenso”, “hay que darse cuenta de que el 28 de junio hubo una elección”, “en el parlamento hay voces diferentes”).

- La medida de lo bueno. “Lo que viene con el nuevo Congreso es mejor” ¿Seguros? ¿Qué importa más? ¿Las 32 adhesiones del Grupo Río al reclamo argentino por la soberanía en Malvinas, o que los opositores vayan a controlar las trece comisiones de “control”?

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