lunes, 8 de febrero de 2010

Algunas reflexiones sobre el final del Redrado gate, regresado de las playas de San Clemente del Tuyu


1) Eso de la lealtad. Los radicales se quejan de que Cobos no haya sido orgánico con la decisión del partido. A comerla. Porque si a alguien debe lealtad Cobos, antes que al partido que todavía no lo ha readmitido, es al oficialismo gracias al cual obtuvo un cargo con el que de otra forma jamás podría haber soñado.

A casi dos años del no positivo, seguimos estancados en la misma discusión: "¿Qué? ¿No tiene derecho Cobos a hacer lo que quiere?" No, no lo tiene. En política ni hay, ni debe haber islas. Véase sino lo que pasó con Prat Gay, quien deseoso de estampar su firma en un consejo negativo a Redrado, debió terminar aceptando la postura decidida por su grupo político. Hay que imaginar lo que hubiesen sido los títulos catástrofe de los grandes medios de haberse dado dicha situación en el seno del kirchnerismo, clamando por la libertad de conciencia ciudadana, y telefoneando a cuanto constitucionalista encontrasen para legitimar discurso, sepan o no de lo que hablan.

Vale aclarar, es opinión de este comentarista que lo ocurrido con Prat Gay y la CC es políticamente muy sano. Pero tanto como cuando los que toman la postura del ex JP Morgan son los oficialistas.

Está muy acostumbrado el Grupo A (a propósito, que rápido voló por los aires, a dios gracias y después de que muchos lo anunciáramos tras la payasada que hicieron en la preparatoria de diputados) al doble estándar: si los oficialistas le bajan línea a sus hombres, es autoritarismo; si lo hace “la oposición” (suponiendo que existiese un “la”), está bárbaro.

2) ¿Qué hacemos con esto que sobra? El Fondo del Bicentenario pone, blanco sobre negro, una disyuntiva que merece ser abordada con lealtad: ¿ajuste o expansión de la inversión pública? Por derecha, sólo Macri ha sido capaz de expresarse con valentía y sinceridad: “a pagar con superávit”, y “hay que obligarlos a que vuelvan a la austeridad”, dijo el alcalde. De pie señores, y aplausos, por favor. Que a nadie se le ocurra criticar la postura de Maurizio, que es brutalmente honesta, y marca la correcta divisoria de aguas que atraviesa el asunto.

Muy distinto de las pavadas que hablan Lilita y/o Morales (de apellido, no de conducta) a diario y a toda hora. Gerry, por caso, llegó a decir que había que defender las reservas para “defender el trabajo de los argentinos”. Hay que acercarle al ¿honorable? Senador una copia de la sacrosanta Carta Orgánica del BCRA a la que tanto andan rindiendo pleitesía desde los cuatro costados de la arena política: a la redacción actual le importa un bledo si hay o no trabajo o crecimiento económico. Que no asigne Morales (de apellido, no de conducta), entonces, al Central tareas de las que ha optado por desentenderse hace mucho.

3) Otra vez sopa con el Alberto. Como cuando se discutieron retenciones móviles, nacionalización de la administración previsional, ley de servicios de comunicación audiovisual, ahora, en medio del debate por el Fondo del Bicentenario, San Luis le huye al Congreso y quiere refugiarse en la Corte Suprema.

Como siempre, planteos absolutamente implausibles. Ya habían sido motivo de risa de este bloguero cuando el gobernador/pintor/diseñador de modas pretendió hacer caer la regulación del espacio audiovisual bajo el imperio del artículo 32, “ampliando la libertad de imprenta a los tiempos modernos”. Se ve que tenía una versión pre 19.94 de la CN, pues con la reforma, la facultad de regulación del espectro audiovisual quedó, taxativamente, atribuido al Congreso nacional –artículo 75, inciso 19, párrafo cuarto-.

Esta vez parece que la Corte se cansó del Alberto, y le mandó que para eso, es decir discutir cuestiones como el Fondo, tiene diputados y senadores. Toma pa vos. Golazo de la Corte, justo cuando campean tanto maricones que, impotentes para hacer valer las ridiculeces que plantean por la vía política, van a llorarle a las faldas judiciales las cosas más increíbles. Que no se corte. La política para los políticos, y la justicia para los jueces. Ya bastante atiborradas están las estanterías de tribunales como para que, todavía, sus señorías se tengan que ocupar de que Patricia Bullrich y Federico Pinedo no mueven el amperímetro.

4) Otro bombón. Ya está la Señora Presidenta; la titular del RENAPER, Mora Arqueta, y la fiscal asesora de Jefatura de Gabinete en el proyecto para la desincriminación penal de los drogadictos, Mónica Cuñarro. Ahora se suma otra bonita, Mercedes Marco del Pont. La nueva Jefa del Central es una apuesta a la cohesión interna y, como bien dice Chivo Rossi, “a la profundización del modelo”, rasgo central del período CFK.

Ya lo dijo Néstor, en su etapa muchos se sumaron, y a muchos sumó, en orden a salir del quilombo que tuvo que agarrar. A momentos de la sintonía fina, van apareciendo quienes divergen con la definición de lo nuevo. Eso pasó con Redrado. Está mal salir a enrostrarle al Golden Boy su pasado, sea de menemista o de golpista. Así y todo, fue Néstor quien se decidió por él. Bastaba con decir que, siendo -como es y debe ser- un subordinado, eligió insubordinarse. No hacía (no hace) falta más que eso para justificar la eyección.

Este escribidor siente, con este cambio de figuritas, algo similar a lo que le provocó la salida de Julio Bárbaro del –por suerte- extinto COMFER, y su reemplazo por Gabriel Mariotto. Ese recambio tajo consigo la nueva ley de medios. Crucemos los dedos, y que la llegada de Marcó Del Pont signifique que vestigios del neoliberalismo como la Carta Orgánica de Mingo y la ley de entidades financieras, de Martínez de Hoz, corran la misma suerte que la hoy muerta 22.285 de radiodifusión.

Con Marcó del Pont, Cristina eligió capacidad –seguro mayor a la de todos sus antecesores-, ruptura con el establishment, y, por sobre todas las cosas, pertenencia. Mercedes se siente parte del proceso K y entiende que en un gobierno el Presidente manda, y los demás tienen que obedecer. Otro modo no hay, si es que uno no quiere berenjenales en la gestión. En ese sentido, vaya otro aplauso para la conformación del grupete que unirá a Boudou con Marcó del Pont, y que se termine la política archipielágica.

El día 27 de enero, en su blog, Lucas Carrasco hubo de levantar como post un comentario de este humilde servidor, en el que uno proponía a Carlos Heller para el cargo. Venía a cuento de que Blejer habría sido más de lo mismo. Entre los comentarios a ese post de Carrasco, punteó también Mecha. Uno había propuesto a Heller solo en razón de que su nombramiento hubiera significado el regreso de Piumato a la Cámara de Diputados. Pero valga la alegría por este soplo de frescura femenina en el ex templo sagrado de la patria financiera.

5) ¿Pudo ser diferente? Se anda diciendo que, visto el resultado del consejo de la bicameral, mejor hubiese sido convocarla de entrada y ahorrarse el desgaste. El bloguero se permite disentir: ¿Era de suponer que Cleto votaría contra Redrado? ¿Cuánto más se hubiese impostado el gesto republicano de horror si CFK no se sometía a lo decidido por la bicameral?

Quizá la política no es como uno desearía, sino como es y punto. El kirchnerismo pone en tela de juicio casi cuanto valor preestablecido y presuntamente intocable ha legado el neoliberalismo. Y eso trae tole tole. Esta vez fue Redrado, ayer la propiedad de los medios, anteayer las jubilaciones privadas, y la semana pasada las retenciones. No hay nada que hacerle, donde se le pega al chancho salta el dueño. Y salta mal, aunque después exige que un pelee vestido como quinceañera en su fiesta, de punta en blanco, puro y cristalino de formas. Habrá que hacerse a la idea que así será. Que quienes decían que Redrado era poco menos que un imbécil sometido, ahora lo ensalcen como prototipo del rebelde. Que el mismo Redrado, que antes estaba de acuerdo en usar reservas para pagar deuda, ahora les quiera dar un aura de intangibilidad risible. Que quienes hablaban de Cobos cual si se tratara de la reencarnación de Alberdi, ahora lo tilden poco menos que de violador.

En fin, es así el carnaval opositor. Va y viene, sin importarle los escraches que se les hace ante sus evidentes y cada vez más reiteradas contradicciones. El gobierno debe seguir en la suya, fugando hacia delante. Así es que ha logrado sobreponerse de dos golpes –el no positivo y las legislativas-. Tres si contamos esto del Central como triunfo, visto que se ha dinamitado la precariedad del agua y aceite, que dio en llamarse Grupo A, y que primó en la preparatoria del 3 de diciembre en la Cámara Baja. Y que, bien o mal, una parte de la faena –tener un amigo/amiga en el BCRA- está completa. Ahora viene la más sabrosa, la del Fondo, donde parece que se dependerá más de Pichetto que de Rossi, y no pinta tan imposible la cosa.

CFK conserva la agenda bajo el brazo, tras otro tropezón -que una vez más no fue caída, y van-. No es poco, visto lo que asoma por delante. Y da la sensación que, de cara a 2011, tarde o temprano alguien se tiene que dar cuenta que esto no será perfecto, pero es largamente superador a lo que teníamos antes.

2 comentarios:

  1. Excelente como siempre, Pablo. Coincido con todo lo que decís. Sobre todo con que la oposición es un carnaval y el Gobierno debe seguir fugando hacia adelante.

    Con respecto a la opereta Redrado-BCRA-reservas, me hizo mucha gracia que Cobos pidiera cuarto intermedio cuando se enteró de como votaba Prat-Gay. ¿No la ve venir? ¿No tiene asesores decentes? ¿Tan improvisado es lo suyo? ¿Si la temperatura sube 15 grados y él salió con buzo no sabe que tiene que sacárselo?

    Un abrazo.

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  2. viste que lo había anticipado!!!

    Jajaja.

    Un abrazo.

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