martes, 23 de febrero de 2010

32 pesan más que 1


La liviandad con la que se está hablando en el escenario político últimamente no deja de asombrar. Ausencia absoluta de límites, desconocimiento, incoherencia, falta de respeto al por mayor, atraviesan y tiñen los discursos de los distintos obstructores del gobierno nacional.

Desde Macri, al que no se le cae la cara de vergüenza para trasladar cuantas culpas pueda a otros –a punto tal que en medio de una de las tantas inundaciones de los últimos días encontró resquicio para dirigir piñas al indefendible INDEC-; hasta Clarín, que no tiene empachos en homologar la discusión promovida (siempre en el marco del derecho internacional) por CFK, respecto del reclamo de soberanía argentina en las Islas Malvinas, a la aventura bélica del ex dictador alcohólico; el temor al ridículo parece haber perdido sus efectos. O los dirigentes opositores se han hecho inmunes al mismo, una de dos.

Hace unos meses, entre la mucha basura que circula por la red (que puede ir desde el enésimo anuncio no concretado de nuevo corralito bancario, hasta la difusión del cálculo de cuantas cuadras cubren los zapatos de la Presidenta de la República, si se los apila horizontalmente), un mail alertaba a “la gente”, de que se avecinaba la extinción del plazo otorgado por la Comisión de Límites de Plataforma Continental de la Convención de los Derechos del Mar de la ONU. Dicho plazo fue otorgado para los países con intenciones de ampliar sus plataformas marinas más allá de las doscientas millas marinas. Argentina es uno de ellos, petición que se vuelve tangencial a los efectos del reclamo de soberanía de las Islas del Atlántico Sur. El correo alarmaba, típico, “no están haciendo nada y se acerca la fecha”. Si no se hacía nada, siendo que en Derecho Internacional importa mucho la costumbre formada por el accionar de los estados –un estilo de “el que calla, otorga”-, Reino Unido podría haber argüido que Argentina resignaba sus pretensiones, siendo que el pedido de ampliación efectuado por nuestro país implica el sector que incluye Malvinas, Georgias, Antártida y demás.

Para no perder la costumbre, la catástrofe anunciada no ocurrió. El 22 de abril de 2009, antes que Reino Unido, Argentina hizo su presentación, voluminosa por cierto (ver
acá). ¿Cómo se conjuga la desesperación ante la supuesta desidia gubernamental respecto del tema Malvinas, con el monumental desprecio al accionar que ahora despliega la Presidenta? Vale repetir, el acto unilateral de un país tiene mucha importancia en relación a cualquier reclamo que tenga en sede internacional. Si el gobierno se quedaba de brazos cruzados ante una actitud de ejercicio de soberanía por parte de RU, luego el precedente sentado para continuar con el reclamo diplomático sería un pesado lastre. Tal como lo fue la “táctica de seducción” menemista, que implicaba reconocer derecho de autodeterminación a los kelpers. Afortunadamente, la misma ONU desestimó esto. Sin embargo, los distintos opositores (mediáticos o partidarios) prefieren instalar que todo esto el kirchnerismo lo hace para tapar una supuesta crisis. Ni la realidad de los hechos, que indican que no existe crisis alguna; ni lo prescrito por el derecho, otorgan razón al coro obstruccionista. La nota citada de LN, además, echa por tierra cualquier hipótesis de oportunismo. Vaya uno a saber que se hubiera dicho de los K, si no se hacía lo que se hizo.

El jefe de los diputados radicales, Oscar Aguad, dijo que las intenciones del kirchnerismo tendrían triste futuro “pues los K se han empecinado en deshacerse de amigos en el mundo”. Ha de estar queriendo hacer un hoyo en la tierra para enterrarse, ahora que los 32 países que asistieron a la Cumbre de la Unidad de América latina y el Caribe. Golazo diplomático, que servirá de plafón político para las futuras acciones que Argentina intente emprender en materia de reclamo por Malvinas. Paréntesis, activando crispación: ¿no era que Lula, Tabaré y Bachelet seguían caminos distintos a los del resto de la Sudamérica “totalitaria”, y que siempre estaban buscando diferenciarse de la “senda populista”? Cuando uno dice que los editorialistas más afamados no entienden nada del proceso político de disputa por el que atraviesa la región, parece que no está tan equivocado. Que quede claro, de una vez por todas: Brasil, Uruguay y Chile son nuestros amigos. Y punto, ¿está claro? Desactivando tono crispado.

Menos mal que se reclama por políticas de estado, duraderas, estables y que sean retirados de la discusión programática entre las distintas fuerzas políticas. El que quizá sea el único ítem que, en tal sentido, han concordado la totalidad de los candidatos presidenciales que han participado desde 1983 a la fecha, es el de sostener la Cuestión Malvinas. Lamentablemente, la Presidenta encaró la misión sin una sola voz opositora de apoyo, con un discurso que debería llenar de orgullo.

Tal parece que lo que,
acá, un amigo anunció como broma, toma tintes de realidad. Uno se ríe por no llorar. Y nadie hace nada.


PD: calentitos los panchos, por la foto y lo que representa. Y que la sigan sorbiendo.

1 comentario:

  1. el temor al ridiculo lo han perdido hace mucho, tapas como la de hoy "Bloqueo K al senado con la ayuda de Menem" hace que el gran diario pierda credibilidad, varias personas no kirchneristas que conozco se dan cuenta de ya no sirve leer clarin para informarse, igual lo leen pero ya algo les hizo click

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