jueves, 7 de enero de 2010

Redrado, Papel Prensa y el carril angosto del claroscuro kirchnerista

“Los goles que no se hacen en el arco de enfrente, terminan por sufrirse en el propio”

En un mismo día, dos acontecimientos del escenario político vienen a plantear nuevos episodios en la ola de discusión de “verdades” que ha sido característica de la etapa kirchnerista, en torno a ver hasta donde se anima a independizarse el poder público: el Redrado gate y la unificación de precios de papel prensa.

Como siempre, el kirchnerismo va encontrándose en el camino con las limitantes que le marca la configuración de un sistema que ha recorrido en modo desafiante pero sin alterarlo todo lo necesario. Ese claroscuro bien le vale la calificación de haber hecho más que ningún otro gobierno por profundizar la intensidad democrática. Pero también, termina por generarle más de un dolor de cabeza, en tanto emprende discusiones de poder contra sectores del establishment que se las traen -y que no admiten siquiera lo que no son más que moderadas reformas-, al tiempo que el chasis de alianzas se le reduce por izquierda, siendo que para esos nada alcanza si no es "los ricos al paredón", porque actúan con un infantilismo conceptual e histórico que termina por serle funcional a los intereses de quienes son sus verdaderos enemigos.

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En el caso de Redrado, resulta ser que un funcionario no consagrado por el pueblo (ni sometido a él, por una directiva legal heredada de los tiempos del Consenso de Washington), le pone límites a la confección de la estrategia económica que está -y debe estar, y debería seguir estando-, en manos de la Presidenta. Está en discusión si Redrado puede o no ser echado, y si su negativa a liberar recursos para el fondo del bicentenario tiene fundamento legal, cuando se lo mira estrictamente desde ese prisma, el de la fría letra de la ley. El BCRA es autónomo, lo que en los hechos significa que representa un poder cuasi paralelo en lo que hace al manejo de la economía. Cunde ese payaso argumento de que despolitizar organismos como el Central, redunda en gestiones más sanas. Lo vivimos durante el debate de la ley de medios. El que escribe piensa todo lo contrario, siendo que quienes provienen del soberano están sometidos a lo visible de sus actos, y son escrutados periódicamente. Y tampoco el objeto de estas líneas adentrarse en las bondades o defectos del fondo del bicentenario. De lo que se trata es de llamar la atención acerca de la necesidad, vital como puede comprobarse, de hacerse de la construcción de herramientas que conformen una nueva institucionalidad, si es que de verdad se quiere dar vuelta una página. Es por lo menos insensato haber mantenido el actual esquema jurídico, bajo el cual funciona el BCRA, durante seis años de amplias mayorías legislativas -y rabioso consenso popular en buena parte de ellos-.

Bien lo acaba de escribir Eric Calcagno en P12: “En cuanto a la cuestión de la “independencia” de algunas instituciones, hay que saber que el manejo de los instrumentos de política económica propios de un Banco Central confiere gran parte del poder. Quien establece la tasa de interés, el tipo de cambio, el crédito y la emisión monetaria controla la base de los mecanismos económicos. Es un lugar estratégico porque si no alcanza para ejecutar un programa económico, puede impedir la ejecución de políticas alternativas. De allí que conservar la conducción del Banco Central es considerado como un objetivo estratégico mayor (…)”.

Luego está la discusión meramente política, donde surgen los ridículos de siempre. Los mismos que hasta no hace mucho tildaban a Redrado poco menos que de trapo de piso porque en sus imbéciles pareceres su gestión había significado la resignación de aquella vomitiva autonomía a la cual rinden pleitesía, habida cuenta de a que intereses sirven. Hoy titulan “Redrado resiste”, intentando darle al hecho tintes guevaristas que no le caben. Un ejemplo es el siempre gracioso senador Morales, otrora funcionario de un gobierno que supo de tornar impagables las deudas y reventarse las reservas, para hoy pretenderse en Sierra Maestra y erigirse en cuidador de fondos que sobran. Y luego de haberse pasado seis años pregonando lo innecesario de tamaña acumulación de reservas. Lo que menos da es haber querido funcionar con una ley y un ejecutor que no comulgan con la política económica propuesta, sea lo que sea que se piense de todos ellos, porque lo cierto es que, al margen de varas morales, el nombre de Redrado quedará asociado al período de más exitosa gestión de la entidad, haya sido o no ese su mérito.

Por añadidura, se le da pasto a la reaccionara franja pseudo republicana de la oposición, que no tiene empachos en salir a teñir de caos lo que no es más que una mera discusión política, y que es deseable que en esos carriles acabe de ser transitada. Anda ahora a buscar una remoción de Redrado que no traiga cola, anda a reformar la carta orgánica del central sin los números necesarios en el parlamento. Era de esperarse que una época de discusión de intereses como esta se sufriesen pasos en falso. Que te sirva de lección.

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Casi a la misma hora en que le daba los saludos finales a Tincho, pero mucho menos difundido, Amado Boudou anunció que el gobierno disponía que, de aquí en mas, Papel Prensa debe ofrecer sus productos a igual precio para todos los compradores. Son muy esperables las ediciones venideras de Clarín y La Nación. Será gracioso ver como se las arreglan para calificar de ataque a la libertad de expresión, avance contra Papel Prensa, cambio en las reglas de juego, y demás, ahora que se democratiza el acceso al insumo principal para todos los actores del mercado, lo que en los hechos viene a igualar las oportunidades de difusión y acceso ciudadano a la información.

En realidad, lo que resulta inconcebible es que todavía esa empresa pertenece a quienes pertenece, haciéndoles juez y parte del proceso. Negocio ese que subsiste desde que el Estado manejado por los genocidas del proceso hicieron flor de acuerdo con Ernestina y sus amigos, para que el estado subsidiase la materia prima de los diarios de papel a cambio del silencio para con las atrocidades que cometían, abriéndoles paso al brutal crecimiento económico empresarial de que gozaron dichas empresas, desde allí hasta nuestros días.

Curioso: el mismo estado que se desprendió de todo cuanto uno se pudiera imaginar durante los ´90, entre ellas muchas actividades imprescindibles para el desarrollo social -al son de propaganda mediática favorable, desde luego-, no tuvo jamás entre sus planes abandonar la (seguramente imprescindible, claro) tarea de vender papel de diarios. En cambio, no tuvo empachos en decirles a sus ciudadanos que se jubilarían si se les daba, y sino dios te salve. Luego dicen que el menso es uno, y que en realidad no existen intereses que presionan para la adopción de políticas públicas.

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El año pasado el gobierno lo finalizó a todo vapor. Comida con empresarios y sindicalistas, y otras yerbas mediante, el gobierno se mostró como un todo orgánico y coherente dotado de la virtud de dinamitar el berenjenal opositor mayoritario, empeñado este en una suma que, a la luz del devenir coyuntural, se muestra y se seguirá mostrando impracticable. No había necesidad de ganarse este conflicto cuando amanece el año.

La praxis debe ser mejorada, aun cuando ha de reconocerse que el escenario es bien peludo. Y sobre todo, indócil.

Es el precalentamiento de lo que se viene con Congreso, medios y clase media en contra. De lujo seguro para el análisis, no caben dudas de la cantidad de crispaciones que esperan, conociendo a los habitantes de Olivos. Ojala se hagan duchos, y tengan suerte.

2 comentarios:

  1. Hola Pablo. Yo también sostengo a este gobierno, aún con sus claroscuros. Y, posiblemente te pase lo mismo, no es una tarea fácil, ni respecto a los de más, y a veces, siquiera a uno mismo...
    ¿Por qué te digo ésto ? Porque desde hace años se sabe que Redrado es un tilingo neoliberal, porque Néstor, aunque después la deshizo, armó una alianza con Rico, porque no aprendión con el Judas Cobos... y porque no le dió suficiente espacio y poder a algunos aliados que le demostraron más fidelidad. Al cabo, viendo que sos defensor de la Ley de Servicios Audiovisuales, debés recordar a Silvia Vazquez, a Raimundi, a Claudio Morgado, a Gustavo López, al increíble Jorge Rivas. A Carlos Heller poniendo el cuerpo en una campaña en al que todos estaban en su contra, comenzando por quien debiera,- si de lo ideológico hablamos, y si por ideológico entendemos una concepción del mundo- haber estado a su lado, como Solanas.
    A veces, estimado Pablo, creo que el angostamiento de los carriles tiene que ver, no sólo con el espíritu de los tiempos, sino también con ciertas elecciones, ciertas decisiones que se toman. Más allá de algunos votos más y otros menos, no da lo mismo cualquier compañero de ruta.
    Ayer hablamos de Cobos, hoy de Redrado ¿ mañana?
    Mañana, a seguir luchando, pero esperando que siendo un poco menos boludos.
    Saludos

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  2. No es fácil, desde ya. Me sigo preguntando porque se insiste en forzar tanto los actuales límites, en vez de haber creado nuevos diagramas entre 2005 y 2007. Creo que la victoria de Cristina contra Chiche relajó mucho y mal. Un buen paquete, grosso, gordito, de leyes con largo proceso de pedido popular (la de medios, por ejemplo, pero tambien la de entidades finacieras, reformas a la ley de contrato de trabajo, carta orgánica del BCRA, etc...) hubieran salido como por un tubo. A partir de allí no hubiese habido discusión alguna, estamos al pie de la ley.

    Redrado tilingo neoliberal, puede ser, y yo soy bastante crítico de la política de alianzas K. Pero también creo que los ministros, y demás son meros ayudantes. Alto derechista es Redrado, pero mientras ayudó, no seamos necios, hizo buen laburo. Ahira se quiso hacer el highlander de pronto, entonces bye.

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