lunes, 28 de diciembre de 2009

Merecidísimo. Otra no cabe


Va, viene. No se queda quieto. Tiene la vista clavada en el suelo, ¿Qué carajo se le habrá perdido? Agarra la botellita de agua, bebe. Piensa. Se agacha. Y se vuelve a parar.

Rutina invariable la del hombre. Es idéntico y a la vez muy diferente a la mayoría de los amantes del futbol. Obsesivo, precavido, valiente, provocador, humilde y respetuoso. El personaje de esta historia tiene nombre, apellido, y un apodo que le queda como anillo al dedo: Marcelo Alberto Bielsa, “loco”.

El ex entrenador de la selección vive horas de gloria, de revancha personal. Clasificó a la selección de Chile para Sudáfrica 2010, donde buscará la revancha del doloroso fracaso que en Corea-Japón 2002 vivió con Argentina, cuando se marchó en primera ronda. Goza del reconocimiento unánime de la prensa trasandina. Y ahora, además, sumó al incorregible panqueque argentino, que añora su calidad de organización y estratega, ante el descalabro que vive la albiceleste al mando del mejor futbolista de la historia, Diego Maradona, a quien su actual tarea le queda muy grande. La prensa argentina especializada, que se cansó de denostarlo, ahora titula sus matutinos con pedidos de regreso.

Esta semana Bielsa recibió un merecidísimo homenaje de parte de quienes nunca perdió el cariño, el pueblo de Newell´s Old Boys, y el estadio de ese club, de aquí en adelante, llevará su nombre. “No lo merezco”, fue la respuesta del tipo, que no cuenta entre sus virtudes la originalidad. Nadie que lo conozca podría haber arriesgado que diría otra cosa que esa, enfundado en su clásica ropa deportiva, esa que no abandona ni para participar del cierre de campaña de su hermano Rafael, el ex canciller y candidato a diputado porteño kirchnerista.

En la cabeza de Bielsa no caben homenajes, que generalmente correspondieron a los tocados con la varita mágica. Loco Marcelo, en cambio, solo conoció el éxito como producto y a base de puro esfuerzo, trabajo, dedicación, constancia. Y alguien de esas características solo entiende cada victoria como un pequeño paso, y nuevo punto de partida hacia el siguiente objetivo. Los homenajes representan un tarea cumplida que este hombre no es capaz de aceptar.

Cuando se hacen este tipo de reconocimientos invaden la memoria los hechos y recuerdos, que evocan como llegó el personaje a los niveles de merecer ponderación. Y en cuanto al rosarino son varios. El título con Newell´s en cancha de Boca. El campeonato con Vélez. Aquellas brillantes eliminatorias para llegar al mundial 2002. La dignidad con que sobrellevó el mal trago en aquella cita, para la que tanto y tan bien se preparó. La medalla de oro olímpica en Atenas 2004, casí al mismo tiempo que aquella Copa América que se escurrió como agua entre los dedos, a poco de final, y luego en los penales. Los memorables duelos dialécticos mantenidos con periodistas que ferozmente lo criticaban, todos mantenidos desde el concepto, el respeto por la disidencia, pero desde la fortaleza de la pertenencia ideológica. El hecho de que condujo una selección que, gustara más o menos, salía a ganar en todas las canchas del mundo, y sabiendo como quería hacerlo.

Es imposible, asimismo, dejar de lado frases memorables, por la riqueza y también lo ingenioso que dejaron. Aquel, “no hablo de su incapacidad de entenderme, sino de la mía de expresarme”, cuando debatía con un periodista. “Entiendo el resultado como consecuencia y no como accidente”, durante una charla con empresarios. “¡Apachel!, ¡la oferta de la recepción tiene que ser vertical!”, indicación a Tevez durante un partido con la sub-23. “Ayudame. Tengo que explicarle un concepto a Ortega, que no te atiende más de 4 o 5 palabras, y no puedo en menos de 20”, a su hermano, durante un fin de semana de descanso en Rosario.

En fin. Es el maestro del relato en el mundo del fútbol, a juicio de quien firma, gran admirador de este rosarino que está a unos meses de la oportunidad de su vida: ir a buscar su revancha en la cita máxima del fútbol. Allí donde un hombre como él debería recibir el premio, porque el mundial es el lugar donde la organización, el rigor, la constancia y el trabajo, mandan, o deberían mandar. Que así sea.

Mientras tanto, por muchas palabras y frases que le queramos recordar, por esta vez más vale retener la imagen de nuestro hombre en Rosario al recibir la distinción. Emocionado, a su manera, por una reverencia que bien merecida tiene.

4 comentarios:

  1. Muy lindo, che, pero al Tolo Gallego también tendrían que haberlo sumado al reconocimiento, no?

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  2. Al tolo le tenemos que poner los de Independiente su nombre en una de las tribunas del nuevo estadio, se lo merece.

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  3. CAPOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO BIELSAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA COMO LO EXTRAÑO VER EN ESE PREDIO Y SENTADO EN ESE BANCO DEL MONUMENTAL.
    POBRE COMO DEBE SUFRIR AL VER EL DESASTRE QUE ES SU EX SELECCION JUGANDO HOY EN DIA QUE NO PUEDEN DAR MAS DE 2 PASES SEGUIDOS.
    TE FELICITO A VOS TAMBIEN PAUL POR LO QUE ESCRIBISTEE..
    SALUDOS CEAPEOOOOO

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  4. Sos de los mios. Siempre lo respete porque representa todo lo que admiro en una persona. Ojala le vaya muy bien en el Mundial, se lo merece y mas.

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