viernes, 4 de diciembre de 2009

Desinteligencias (algunas anotaciones sobre la sesión preparatoria en diputados)

La jugada de no bajar al recinto a dar quórum en la sesión preparatoria constituyó un error estratégico de grueso calibre.

Ante todo porque con ese movimiento lo que hizo el oficialismo fue dejarse contar las costillas. Las imágenes son más fuertes que las palabras. Es sabido que la oposición está lejos de ser un colectivo homogéneo, y que será difícil que pueda encarnar una perspectiva programática común. Pero demorando el ingreso al recinto el oficialismo forjó una foto absolutamente indeseable, la de dos bandos, uno mayor que el otro.

Por demás, el oficialismo cantó algo con lo que más le hubiere valido especular, esconder: el número total de voluntades que lo componen, insuficiente a la hora de reunir quórum.

Por otro lado se resignó uno de los mayores capitales políticos con que contaba, como lo era el hecho de poder achacar a la oposición más dura sus más que usuales huidas o ausencias en debates de importancia. Ya no se podrá decir “nosotros siempre bajamos a dar el debate”, se quemó una carta valiosa.

Importante: Eduardo Fellner y el chivo Rossi son dos tipos de importancia medular para lo que viene, duchos ambos en la tarea de acercar posiciones. El Frente del Rechazo los reconoce, circunstancia que quedó evidenciada en las loas cantadas a Fellner cuando éste reasumiera la presidencia de la cámara. Convendría no esmerilarlos, van a ser importantísimos.

En resumen, el oficialismo se compró una derrota de entrada, en una ocasión en la cual no cabían ni vencedores ni vencidos. Mejor acuerdo que el alcanzado, difícil. No se advierte, entonces, el porque aparecer rompiendo todo para terminar luego aferrado a lo mismo que ya se había concertado, pero cual si se estuviera cediendo en vez de presentarlo como decisión conjunta. Y menos cuando no había perspectivas de lograr nada más que lo alcanzado.

Se le dio de comer a las tapas que ansiaban un retroceso, cualquiera fuere, del oficialismo. Claro que los grandes medios también podrían haber presentado el acuerdo como una derrota, aún si se lo respetaba en todo momento. Pero en ese caso, hubiese sido terreno fértil para apuntarles a esos medios como utilizan de manera hipócrita los clamores por diálogo y consenso.

El escenario obtenido no es ni por asomo el peor de los mundos. Si hasta acá se pudo acordar cuestiones tangenciales con el centroizquierda, el dato que esta ayer haya aparecido granítica con el conservadurismo (neoliberal y) popular y la derecha (supuestamente) republicana no quiere decir que a futuro no se pueda arribar a acuerdos similares. Es vital mantener la calma en estos momentos, lejos del infundado nerviosismo exhibido el jueves en diputados.

Párrafo aparte para Néstor. A ver, está clarito que haga lo que haga, y diga lo que diga, la demonización le resultará ya ineludible. Su ferocidad discursiva va a venir bien para cuando haga falta encolumnar voluntades dudosas en debates candentes. Hasta ahí, de acuerdo. Ayer no había batalla donde mostrar los dientes ni necesidad de, con ello, ganarse la unanimidad insultante y la personalización de la (autoimpuesta) derrota. Error no forzado.

2 comentarios:

  1. Pablo: No coincido. Es como tener que manejar un auto, teniendo acceso únicamente a la bocina y la luz de giro. Y no es sólo una cuestión puntual para este tema. Sospecho que éste será el accionar de la máquina de impedir de ahora en más. Ser antiK garpa, y no van a dejar las mieles de las cámaras sólo porque le haga daño al país. Ojalá que me equivoque, pero creo que esta metodología se va a aplicar de ahora en más hasta para cambiar el huso horario.

    De hecho, creo haber escuchado que actualmente 10 provincias no adhieren al huso GMT-3, además del Estado Libre Asociado de San Luis. No-no-no-no-no.

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  2. Sí, seguro. Me gustaría saber que se logró demorando la entrada, si a fín de cuentas se termino aferrándose a lo primigeniamente acordado. Lo del jueves a mi entender fue un error no hay que dar todo por válido y bien hecho. ¿Que pasaba si la oposición se calentaba y nos daban una paliza quedándose con Presidencia de cámara, vices, mayor preponderancia en comisiones? Pero en vez de discutir hago la pregunta: ¿que mejor que lo acordado se podía haber logrado? Tenemos menos que 55-45 -la proporción lograda en las comisiones no claves-, y 51-49 -las estratégicas-. Hay que dar crédito al Chivo, que no viene invicto en cada votación al pedo. Algo debe saber.

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