viernes, 18 de diciembre de 2009

Debate con Argumedo y con Varsky sobre la sesión preparatoria

En esta nota, Alcira Argumedo explica la posición de Proyecto Sur respecto de la ya célebre sesión preparatoria en diputados, la que para muchos es el principio del fin de la dictadura.

Quien firma había tratado de no subirse al encendido reclamo que hubo para con la centroizquierda por haberse aliado a la derecha, en ánimos de revisar conductas propias y no ajenas. Prefirió centrarse,
acá, en lo que considera fueron gruesos errores de Néstor K, evidente producto de su inexperiencia legislativa. Y, además, claramente indicativo de que el timón allí debe seguir en manos del más ducho y dúctil Agustín Rossi. Sin embargo, la lectura de las explicaciones de Argumedo, citadas por JPV en “No somos nadie” (desde llegaron a estos oídos), llaman a expresarse.

Argumedo dice que lo hecho implica una mera alianza estratégica para que se respete el cambio de mapa que la votación del 28J produjera. JPV coincidió, y dijo que no le cabía al oficialismo quejarse de que Proyecto Sur rosquee ahora, ya que el Kísmo ha rosqueado -y mucho- con diferentes fuerzas políticas según la ley que se estuviere tratando. Y que lo que hizo Proyecto Sur es válido en tanto escalar posiciones de poder (que, vale decir, en buena ley ganó).

No se comparte. ¿Por qué? Porque el gobierno necesita rosquear. Es vital en función de mantener la iniciativa e imponer la agenda de gestión. Más, se diría que es su obligación hacerlo, porque es su obligación defender la gobernabilidad. Las obligaciones del día a día imponen un difícil equilibrio a los oficialismos de turno.

Proyecto Sur no consiguió mucho más que la presidencia de la comisión de energía a favor de Pino. Ahora, hecho eso, ¿está seguro de contar con las firmas de sus compañeros del Grupo “A” para elevar dictamen en algún proyecto que estatice tal o cual recurso? ¿Alguien imagina las apelaciones de PRO, o del Lobo Aguad, a la tan mentada seguridad jurídica si Pino se propusiera, por ejemplo, estatizar YPF?

Proyecto Sur, y el resto del centroizquierda, se destacaron por el hecho de ser fieles a una agenda histórica respetada independientemente de la coyuntura que envolviera las distintas iniciativas gubernamentales. En ese contexto, no le podrá negar al gobierno el haber impulsado varios componentes de dicha agenda. Ahora, en cambio, han optado por hacer avanzar en la cámara a quienes (coincidiendo, por ejemplo, con lo dicho por el ex diputado Raimundi) de haber ostentado poder antes, jamás se hubiesen preocupado por impulsar todo aquello que la propia centroizquierda ha venido acompañando. Y no se trata solamente de la ley de medios.

Está claro que en la cámara por número las matemáticas aún indican que la centroizquierda y el kirchnerismo unidos reúnen número como para abordar cuestiones similares a las que antes los han juntado. El tema es que antes hay que pasar por comisiones, allí donde ahora han cobrado fuerza posturas obstruccionistas, de las que no participa desde ya la centroizquierda, pero que sí contribuyó a agigantar.

Y para agravar el cuadro, se han ganado que los critiquen por panqueques si en un futuro deciden volver a coincidir con el kirchnerismo. “Han desandado el acuerdo cívico y republicano al que se arribó aquel 3 de diciembre, defraudando a la gente que los votó”, puede imaginarse tales letras de molde o los gritos de los dirigentes de la derecha (que no son lo mismo, pero cada vez se nota menos la diferencia).

No se trata, vale reiterar, de llorarle la carta a los ex aliados que nunca lo fueron tanto. Sino de evaluar -y en esta postura, negativamente- una estrategia política. La centroizquierda ha ganado posiciones de poder, es cierto. Pero que de poco le servirán si quiere mantener fidelidad a su propia historia, pues sus compañeros de grupo jamás avalarán sus proyectos. Si uno les cree que anhelan una agenda progresista de verdad, flaco favor le han hecho a la misma, aliándose con quienes han hecho, hacen y harán lo imposible por denostarla. Y por si fuera poco, le dieron aire a la derecha en la pelea de poder, en la que se quisieron meter ellos también, pero de la cual poco han obtenido para sí, negocio entonces que no se entiende.

2 comentarios:

  1. La pequeña diferencia:
    Perón diría "Primero la Patria",
    Pino dice "Primero Yo".

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  2. Coincido con que fue un error estratégico. Privilegiaron lo táctico (posicionarse) y descuidaron lo mas importante, que es la estrategia a futuro.
    Y, en el imaginario, se vendieron: pertenecen al Grupo A y como quiera el Grupo A tienen que votar.

    A mi me parece que, si piensan en proyectos, hubieran conseguido mucho más marcándole la cancha progresistamente al Gobierno que siendo testimoniales o furgón de cola del tren de la Derecha.
    Obviamente, no piensan en proyectos y si piensan electoralmente en su quintita.

    ¡Saludos!

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