viernes, 2 de octubre de 2009

Que no copen la parada (Sobre la ley de medios v. IX). Burlándose del Profesor.












En el debate del proyecto por, vulgo extendido, la nueva ley de medios, ha albergado puntos de vista para todos los gustos. A favor o en contra, con muy buena o muy mala capacidad de argumentación. Con muchos queriendo hacerse los tontos: nota de Tenembaum, en Radio Mitre, a Norma Morandini, acerca de las “cuotas” de música nacional. Otros que llamaron a la vergüenza ajena: por caso, el diputado Heredia, casi lloriqueando, defendiendo a “La era de hielo” y el pato Donald. La expresión de Lozano en ese momento, para alquilar balcones.

Lo que no había aparecido, reposando por enfermedad Elisa Carrio, era el ridículo. En su lugar asumió, presto, Alberto Rodríguez Saá, el gobernador de San Luis. Ya lo dijo Aníbal, la versión masculina del oráculo chaqueño.

No cesa el Alberto en hacer méritos para ser calificado como inimputable. Según el señor Gobernador, ni esta, ni ninguna ley federal puede dictarse, puesto que el artículo 32 de la CN impide la jurisdicción federal en materia de libertad de imprenta, y a esta hay que hacerle extensiva la materia audiovisual, pues el legislador de aquel tiempo no hubo podido prever los avances tecnológicos acaecidos. La particular lectura fue promocionada por Mariano Grondona, quien con un dejo de tristeza porque bajo tal hermenéutica moriría la “ley” nacida al amparo de sus amigos los dictadores, igualmente se contentaba con un “bueno, esta no, pero la de los montoneros populistas tampoco”. Pavoneaban ambos, incluso, con la historia del artículo, incorporado por la Provincia de Buenos Aires en la reforma de 1860, por iniciativa de una comisión conformada por Sarmiento, José Mármol, Gorostiaga, Seguí, y cuyo miembro informante fue Dalmacio Vélez Sarsfield. El mismo que, un par de años más tarde, crearía una ley de más de cuatro mil artículos sancionada, durante la presidencia Sarmiento en 1869, a libro cerrado: el Código Civil. Que raro que nadie se queje del tratamiento sobre tablas de cuatro lucas de disposiciones pero sí lo hagan con el actual proyecto, de apenas algo más de cien. Claro que, por cierto, no destaca el CC por ser una legislación que ataque los intereses de los poderos.

Pero nuevamente, Alberto y Profe, están equivocados.

Con o sin intención, para el punto importa poco.

Personajes como estos dos son fanáticos de leer solamente la parte dogmática de la CN. Frenan casi todos sus análisis respecto de la misma en el artículo 43. En realidad, prácticamente gustan de hacer tabla rasa a todo aquello que no sea sumisión al art. 17 (remitanse al mismo y entenderán). Pero, para su desgracia, la Carta Magna sabe contar hasta 129. Y no puede sostenerse, aunque a ARS y MG les incomode, que la segunda parte sea inferior a la primera. Ninguna se subordina a la otra, son complementarias, mas allá de lo que los repúblicos digan en este y/o en cualquier otro caso.

Así las cosas, la reforma de 1994 incluye un parrafito, chiquito, a la denominada “cláusula del progreso”. Es el cuarto parágrafo del hoy artículo 75, inciso 19. El mismo pone en cabeza del Parlamento la potestad de dictar leyes que “regulen los espacios culturales y audiovisuales”. Así de fácil. Sin mucho esfuerzo, sin necesidad de sofisticadas interpretaciones, ni nada por el estilo que quieran esgrimir, sus argumentos quedan irremediablemente fulminados. Que le van a hacer. La sabiduría no es patrimonio exclusivo de sus amados legisladores de la generación del 80.

Esta ley no es contra Clarín.

Tampoco es este editorial contra el Alberto, quien hasta mueve a la ternura.

Sí es contra Grondona. Desde estas líneas, un estudiante de derecho tiene el tupé de decirle: Profesor, usted no sabe nada.

O sabe muy bien cómo hacerse el que no sabe.

Una de dos. Igual, da lo mismo: el viernes 9/10, y a pesar de ustedes, esto se discutirá.

8 comentarios:

  1. Pablo estoy de acuerdo con que esta ley se encuadra dentro de la CN. Te adelanto, para que tu "fundamentalismo" no te lleve a calificarme como partidario de las dictaduras pasadas, que también estoy de acuerdo en que la ley actual debe ser reemplazada. Es más, te diría que muchas de sus disposiciones se conforman a los requerimientos de las nuevas tecnologías y a la necesidad de democratizar el acceso a la comunicación pública. Esto no se hizo durante los 26 años de democracia, porque los grupos que se favorecían con el stato quo, presionaron sobre los gobiernos de turno y no permitieron su modificación. ¿Quién puede tirar la primera piedra?. Incluyo al gobierno de tu (presumo) admirado K., que, mientras se llevó bien con Clarín, hizo mutis por el foro.
    Creo que el gobierno quiere desvestir un santo para vestir a otro. ¿Por qué, se opone a darle mayor autonomía a la autoridad de aplicación?.
    ¿Por qué solo un año para la desinversión?. Te vas a acordar de lo que te digo cuando los amigos de K. compren medios en el remate que se aproxima. ¿No lo hicieron con Radio Continental?. ¿No lo hacen en la distribución de la pauta publicitaria oficial?

    Eduardo A.

    ResponderEliminar
  2. Muy buen post, Pablo.
    Buena info la que tirás.
    Grondona sabe. Sabe por viejo pero mas sabe por hijo de puta, je.

    ResponderEliminar
  3. Eduardo: (parte 1)

    Esta serie "Que no copen la parada", la vengo escribiendo al lado del derrotero de la ley por el parlamento, como un simbolismo de que la misma sería estigmatizada por los medios dominantes, pues quienes copan, en realidad, son ellos, y verán afectados sus intereses con el nuevo texto. Eso lo hacen a través de múltiples mentiras, falacias, tejes y manejes, del cual la particular lectura constitucional que acá critico es sólo un ejemplo. A través de los posts he ido tratando de "desenmascarar" varios de estos intentos de construcción de falsos sentidos. La serie, igualmente, se inicia en otro post, "Clarín o la democracia", que escribí el día que el proyecto se presentó en el parlamento. En ese post, que podes ver tanto aquí como en AP, marco taxativamente, una tras otra, las concesiones otorgadas por absolutamente todos y cada uno de los presidentes que gobernaron desde 1983 hasta 2007. No exceptué a Néstor Kirchner. Es, su relación con Clarín, una de mis más fuertes (sino la más) crítica que hago a su gestión.
    Sin embargo, eso no puede hacerme criticar este proyecto, auténticamente superador en la materia y que, además, marca una suerte de hito por toda la participación popular que su construcción supuso. Es decir, lo más valioso es que la gesta es un apoyo político a un proyecto no de propia autoría. Que apoyen tipos que critican otros aspectos como Victor Hugo Moráles, Lanata, Adolfo Perez Esquivel, Jorge Fontevecchia, Reynaldo Sietecase, el diario Crítica, Eduardo Aliverti; y muchas otras personalidades tales como Campanella, Luppi o los más de 300 actores que firmaron una solicitada clamando a los senadores a por la sanción de la ley, son claramente demostrativos, a mi juicio, de la excelencia de la propuesta: no todos pueden estar cooptados, ¿no?
    Eso, aparte de que, entre diputados y el trayecto recorrido previamente, admitió más de cien correcciones. No se ve entonces la cerrazón que supuestamente tiene el gobierno en el tema.
    Por todo eso, sin olvidar lo grave de que Kirchner haya sido un continuador en la política concesiva, no puedo menos que militar en la defensa del proyecto. Para más, el director de Pérfil, Jorge Fontevecchi -que no puede ni podría ser acusado de afín al kirchnerismo- dijo, en un editorial titulado "El falo", que la cruzada actual no es idea de Néstor, sino de Cristina. Que si él hubiese sido re electo las peleas no hubieran acontecido, y que ella, al revés que él, decidió ir a fondo en este tema. Está muy buena esa reflexión de Fontevecchia, te recomiendo googlearla.

    ResponderEliminar
  4. (parte 2)

    Al respecto de lo que específicamente criticás del proyecto, te cuento mi opinión:

    * Sobre la autoridad de aplicación: ya se hizo una corrección. Si tomas las leyes de otros países del mundo, aparte de que en absolutamente todas la autoridad de aplicación, siendo que la naturaleza de su actuar es administrativa, dependen del Poder Ejecutivo, la conformación propuesta por el proyecto argentino es de las más plurales, toda vez que no depende de designaciones exclusivas del Poder Ejecutivo y, además, abre lugar en ella -casi como en ningún lado del mundo- a oposición y organizaciones no gubernamentales.

    * Cláusula de desinversión: esto es lo más importante. Y acá si me pinto la cara cual cubano en Sierra Maestra, para decir: si no es ese el plazo, mejor que no hagan nada. Tomemos el caso de Microsoft en USA, cuna del neoliberalismo y la libertad de mercado si las hay. En ocasión de exigirle las desinversiones necesarias a la adecuación que debían realizar para morigerar su posición en el mercado, se les dio tres meses. Aquí, ese plazo más que se triplica, por ende me suena bastante razonable. Tengamos en cuenta el lema "hecha la ley, hecha la trampa", para advertir el peligro que supondría extender el tiempo a los holdings en lo atinente a la realización de ingenierías jurídicas tendientes a burlar el articulado antitrust. Es el postulado desconcentrador, más que los beneficios derivados de la posición dominante que se verán satisfechos en la venta de activos, lo que debe tener como objetivo prioritario éste y cualquier otro proyecto.

    * Radio Continental pertenece al Grupo Prisa. Quizá hables de Radio Del Plata, comprada por el Grupo Electroingeniería. Pero, aún en ese caso, tenés en su programación la presencia de tipos como Cesar Mascetti, Fernando Niembro, Reynaldo Sietecase, Romina Manguel, Quique Pessoa, todos no-kirchneristas, y que no callan sus puntos de vista encontrados con el gobierno. Excepción hecha de Continental con la radical defensa que, específicamente respecto del proyecto de LSCA, hace Victor Hugo, ¿observas mucho pluralismo en Radios o cualquier otro medio opositor al gobierno?

    * Lo de la pauta es cuento chino. Está claro que la regulación debe ser más clara, pues hoy (como siempre) se presta a discriminaciones. Eso está fuera de discusión, aún cuando no debe formar parte de la LSCA, pues la pauta también incumbe gráfica, que no es materia de este proyecto. Lo incorrecto es lo que dice, por ejemplo, Editorial Perfil, respecto de que compite en inferioridad de condiciones porque no se le da pauta oficial (que deberían darle). Si tenemos en cuenta que el Grupo Clarín factura, promedio, por todo concepto, 9500 millones de dólares (eso antes de perder el futbol, que representaba un tercio de esa cifra, justo es aclararlo). Teniendo en cuenta que la pauta, que ronda -en el momento, éste, más alto de su historia-, los 600 millones de dólares, a dividirse entre más de 300 licencias audiovisuales -la cantidad de gráficas no la tengo- es ridículo suponer que el gobierno puede presionar mediante ese aspecto. En esta, como en muchas otras ramas industriales, los empresarios revelan incapacidad de buscar fuentes de financiamiento como no sea la teta del estado, tan denostado a la hora del tributo, tan requerido a la hora del subsidio.

    P.D: sí, soy admirador del proyecto político conducido por Kichner. Yo no tengo problemas en reflejar mi postura y desde que lugar hablo, algo común en todos lados del mundo. Periódicos como El País, de España (la denominada biblia del Socialismo español); o The Sun, en Inglaterra (afín al laborismo), lo hacen, y a nadie se le caen los anillos. Cuan distinto al pretendido objetivismo de medios argentinos, cuya imparcialidad en la construcción de la realidad es, cada vez más, una burda mentira.

    Saludos Eduardo, gracias por escribirme.

    ResponderEliminar
  5. Richard:

    Gracias por el elogio. Este post es una chicana. Claro que Grondona sabe. Leer la contratapa de su reciente libro "El poskirchnerismo", da cuenta de la inteligencia en su planteo crítico, lejano del horror actuado por la dirigencia partidaria opositora, débil, vacía e inconsistente.
    Lo que me molesta de Grondona son bocadillos como éste, donde pretende hacerse lo que no es: boludo.

    ResponderEliminar
  6. Pablo, citaste mal el art. de la CN, el mismo dice
    "Dictar leyes que protejan la identidad y pluralidad cultural, la libre creación y circulación de las obras del autor; el patrimonio artístico y los espacios culturales y audiovisuales".
    Te pego un link dond e se hace un análisis a favor de tu postura http://www.saberderecho.com/2009/09/dos-argumentos-tecnicos-en-contra-de-la.html
    Sin perjucio de esto hay dos cosas que cre io que hay que destacar, 1º) No se puede descartar la intencionalidad política de ARS y MG 2º) pero peso a esto la primer parte de la CN prevalece sobre la segunda, ya que el accionar del estado (organizaciòn del Estado es la 2º) no puede prevalecer sobre un derecho, serìa incosntitucional. Ahora bien, los derechos se ejercen por medio de regulaciones y si no las hay conforme lo que diga el juez, de ahì que se pueden limitar o demarcar.
    Dicho, esto teniendo en cuenta la dudoso constitucionalidad de la ley y lo que dicen Arballo "Ahora bien: no es cierto que las leyes regulatorias de la radiodifusión "restrinjan" la libertad de imprenta "audiovisual", sino que en rigor de verdad, la posibilitan. Si no existieran leyes reguladoreas, el espectro sería un caos y no podríamos estar hablando de ninguna licencia que pueda conferir el Estado. De modo que la cuestión es un poco más compleja que en la libertad de imprenta "pura" y el Alberto "el estado nacional solo puede regular que las frecuencias no interfieran en las comunicaciones aèreas y marìtimas" o algo así, creo que se tendrìa que se podrìa aceptar un intromisisòn mìnima del Estado Nacional para regular la cuestiòn para que no sea un quilombo. Esto coincide con que dice ARS y si coincide con lo que dice M,buehhh hay que recordar la intencioanlidad polìtica del amigo.
    Por otro lado, no me lo compare al Alberto con Lilita, es priemro es ejemplo de gestiòn exitosa
    no como gorda y Anibal.
    PD: todo pasa por como se favorece la aplicaciòn de la primera parte de la CN, que puede ser regulada, obviamente.
    saludos

    ResponderEliminar
  7. Tenés razón, estuvo mal mi redacción, seguro en el apuro.

    El post de Arballo que me linkeás lo habia visto, está barbaro. Siempre suelo imprimirme posts de Arballo, en especial todos los de la ley de medios.

    Por lo demás, insisto en que ninguna parte de la C.N. tiene preponderancia sobre la otra. Lo que sí coincido es que en el accionar judicial la interpretación respecto de la parte dogmática debe ser amplia, y con la parte orgánica, restringida. No limita el 75 inc. 19 al 32 simplemente porque regulan ámbitos diferentes. Ahí es donde me suena zorro el planteo del Alberto. Él quiere ampliar el espectro del artículo 32 cuando no es necesario puesto que el propio texto y los instrumentos internacionales reconocen que imprenta y espectro audiovisual son espacios distintos. Por eso es que no creo que haya interferencia de derechos.

    Con el argumento de Arballo coincido plenamente, pero no hace a mi planteo. Acá Vverbitsky abunda en mi punto (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-132503-2009-09-27.html) con datos más que interesantes en una columna bastante completa.

    Lo de la comparación con Lilita es mera chicana. Aún estando en la vereda de enfrente del Alberto, lo reconozco exitoso. Carrió no podría, no puede, dirigir ni el patio de su casa. Ni hablar. Aníbal habrá que ver cuando sea Jefe, no lo ha sido.

    Si el planteo es con intencionalidad, reitero, no me jode. No me horroriza el juego político. Pero hay que tener buenas armas para ello. Y no me refiero a cuestiones morales. Solo eso digo.

    ResponderEliminar
  8. Pablo, gracias por lo de Verbitsky, muy util por los fallos que cita,pero me sigo inclinando por una mínima intervenciòn del estado nacional.
    Quizás lo del Alberto sea exagerado o equivocado, pero la cosa creo que va por ahì. Hay que evitar que un tipo o un comite de funcionarios pueden limitar la libertad de expresiòn, hoy esos funcioanrios serìa por K mañana pro Grondona con las consecuencias que esto puede traer.
    saludos

    ResponderEliminar

Piense distinto, con pluralidad y objetivamente, aquí: