miércoles, 21 de octubre de 2009

¿Por qué la sorpresa?

Resulta que campea el asombro ante la circunstancia de que el gobierno haya encadenado una victoria tras otra en el congreso, después de la derrota que sufrió en las elecciones de renovación legislativa de medio término. Pues no debiera haber tal. Y no solo por el hecho de que entre el día 28 de junio, fecha en que se realizaran las elecciones, y la asunción de los ganadores, hay largo trecho. Existen otras causas.

El error más significativo en el análisis del resultado de junio, es que se generó la falsa idea de que ese 70/30 negativo que el gobierno nacional obtuvo, tomando solamente en cuenta los votos en crudo, sería directamente trasladable a la composición de fuerzas parlamentarias. No es así. Tal el sistema que rige los descensos en sus campeonatos de fútbol, el Congreso argentino se conforma por los resultados de los tres últimos actos eleccionarios. Entonces será, a partir del 10 de diciembre: en diputados, un cincuenta por ciento de legisladores consagrados en los comicios de 2007, y la mitad restante serán quienes triunfaron el reciente 28J; en senadores, además, se agrega un tercio de ellos que triunfaron en 2005 (los de Buenos Aires, Santa Cruz, San Luis, Jujuy, Misiones, San Juan, La Rioja y Formosa). Es decir que la composición legislativa resultante reflejará, sobre tres escenarios, restos de dos de ellos cuyos resultados fueron ampliamente favorables al kirchnerismo, 2005 y 2007. Y el último que, si bien fue amargo para el oficialismo como para ningún otro sector político - por la dialéctica cuasi terminal que el propio Kirchner imprimió a los mismos - no arrojó un ganador claro toda vez que, numéricamente hablando, Carrio o Macri fueron igual de rechazados que el mismo Kirchner, Reutteman ganó con la lengua afuera (y con ello, resultó derrotado Binner), y la victoria de Cobos se dio en un territorio de relativo peso electoral. Esto lleva a la segunda parte del razonamiento.

Dejando de lado la explicación que se daba de porque el 70/30 no sería el exacto reflejo del reparto de bancas a futuro, lo que sí sonaba imaginable era una estampida de abandonos del oficialismo aún antes de diciembre, porque políticamente el resultado implicaría un traslado del señorío del poder. Eso no ocurrió en la medida de lo esperado porque fue tal la dispersión de victorias que nadie quedó con la suficiente fuerza para hacer frente a un kirchnerismo que tenía handicap de sobra. Por ende, pudo contener una cantidad de hombres tal que en otras circunstancias le hubiese resultado mucho más dificultoso, y que le otorga el impulso necesario para encarar peleas no menores. Muy en especial la de la ley de medios en la cual, por si fuera poco, el gobierno y sus espadas parlamentarias lograron una importante articulación de alianzas haciendo lugar a reclamos de los bloques de centroizquierda, que tenían que ver con la coherencia histórica de las mismas. Y por la inclusión de las cuales, dichas fuerzas bregaron en el debate parlamentario previo a comprometer su acompañamiento. Con eso, los Kirchner inscribieron con el sello de la contundencia la sanción de la ley tras la cual subyace la pelea de poder más importante de la historia de la democracia moderna. Y siendo que el peronismo, fue dicho mil veces, huele poder, eso es para el gobierno un antecedente valiosísimo en lo que será el armado de su futura fuerza parlamentaria.

Como conclusión, ese escenario de tres tercios que se imaginaba, en el cual el tercio oficialista perdería dos a uno por la alineación automática de los dos restantes, es meramente utópico. Primero porque el entendimiento pretendido es de por sí quimérico vistas rabiosas internas que sufren las oposiciones, en torno al reparto de papeles estelares. Segundo porque el oficialismo representa algo más que un 33 por ciento de poder propio, manteniendo ventaja sobre los dos conglomerados de derecha, el pan radical y el pseudo peronista. Tercero, porque tal escenario implica desconocer la existencia, cada vez más gravitante, del grupo de centroizquierda, que se va a reforzar con las llegadas de Pino y Sabbatella, y cuyas estrategias de alineamiento ha venido teniendo una importancia decisiva en las últimas discusiones. Le convendría a la derecha no subestimarlos tanto. Y al gobierno, como consejo, hacerse eco de demandas de larga data del sector centro zurdo, y darle a las mismas la capacidad de empuje político que aún conserva, lo cual hará robustecer la construcción de su agenda en pos de la recomposición del poder que ha venido resignando.

Con este cuadro, resultan cuanto menos discutibles las afirmaciones del diputado Francisco De Narvaez respecto de la salud de los traseros de Néstor Kirchner y su esposa, la Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner. Y a propósito, ¿es peor un insulto de tales dimensiones dirigido a un periodista que a un Presidente, Presidenta en este caso? Porque lo que queda claro, es que las reacciones no tuvieron ni por asomo igual tratamiento mediático.

2 comentarios:

  1. Ya ves qué cosas le interesan a los medios. Gracias a Dios que salió la Ley de Servicios Audiovisuales, a ver si cambia un poco el panorama...Por si no viste la excelente contestación de Dolina con respecto a lo que dijo Maradona, te paso el link: www.rambletamble.blogspot.com/2009/10/dolina-banca.html

    ResponderEliminar
  2. El dato mas importante para mi es que no se produjo esa estampida (son vacas, caballos?) desde el oficialismo hacia los distintos espacios opositores.
    Esa era la estrategia del Partido Mediatico y fueron muchos los editoriales de van der Kooy y Morales Sola preguntandose consternados por los saltos que no fueron.
    Creo que no fueron por muchas razones y no solamente que ese otro 70% esta tan fragmentado que no es iman para nadie.
    Fue contraproducente para la oposicion luego del 28 de junio haberse subido tan al caballo de los agrogarcas en el 2008.
    Defender a capa y espada al Partido de los Medios.
    Se corrieron demasiado a la derecha.
    Si se hubieran posicionado en el centro (y en el centro del ring) hoy estarian cosechando como si fueran lockouteadores rurales.

    Saludos.

    ResponderEliminar

Piense distinto, con pluralidad y objetivamente, aquí: