viernes, 11 de septiembre de 2009

La nuestra, la de ellos

Si alguna vez al DT de la selección argentina –el actual o cualquier otro, da lo mismo-, se le ocurriera plantar un equipo cuyo mediocampo lo formaran el negro Ibarra, Mascherano y Cambiasso, probablemente la mayoría de los que están en el medio, (periodistas, sanateros, allegados) salieran a pedir su cabeza. “Essste no entiende nada de “la nuessstra”, no entiende. No tiene filosofía de vessstuario, papá”, podría ser el fulminante dictamen. Es que suena medio a herejía para ellos que un lateral más dos cincos formen el mediocampo de un equipo. Son quienes se adueñaron de que sí y que no se puede en el futbol. Se adueñaron del gusto futbolístico argentino, y sin pasar por licitación alguna.

Bueno pues, unos que saben bastante más que nosotros de jugar lindo -Brasil lo llaman- presentó en su partido ante el ofensivo Chile de Marcelo Bielsa un dibujo igual que el imaginado por este comentarista en la hipótesis: Dani Alves, lateral, y el dúo de volantes centrales, Gilberto Silva y Felipe Melo. El partido Brasil-Chile fue un canto a la vista, entre dos equipos que saben a que quieren jugar y como buscarlo. Claro, para eso hace falta algo que es una mala palabra según los nostálgicos de la difunta bohemia: trabajo. O estrategia. Póngale cada uno el nombre que quiera.

Brasil, igual que Argentina, se fue mal del último mundial de Alemania. Pero reaccionó distinto. Hizo apertura ideológica: rigor, disciplina, planificación; pasaron a ser moneda corriente en el futbol brasuca. Ahora, cuentan con el mejor arquero del mundo, y en defensa, donde siempre sufrieron, juegan cuatro roperos contra quienes conviene pensarlo dos veces antes de encarar. Todo el equipo es un relojito. Y ojo, eso no quiere decir que hayan resignado belleza, aunque algunos crónicos perdedores de cabotaje hayan querido pintarlo así. No vale la pena contarlo acá, basta ver el video de los partidos que jugaron esta jornada eliminatoria. Argentina, es una historia bien distinta y patética.

Esto no es solamente culpa de Maradona. Para nada. Desde la ida de Bielsa, empujado mediáticamente por la eliminación en primera ronda de 2002, se demonizó cualquier cosa que oliera a planeamiento. Volver a “la nuestra” y amontonar ¿estrellas? de pequeña estatura haciendo cada uno la suya traería, per se, mejores tiempos. Se nota. Antes nos eliminaron equipos europeos, ahora no se puede ni pelearles a los vecinos. Y no vengan con lo del poco tiempo disponible para preparar cada partido, porque eso es igual para todos, pero sólo Argentina parece un grupo de amigos que se junta media hora antes a jugar un picado. El problema va más allá de poner huevos, aunque muchos los esconden. O de jugar lindo o feo: no-juegan-a-nada.

Hace poco, Reynaldo Sietecase citaba el slogan de campaña de un político que decía “debatir, cambiar, avanzar”. Muy bonito. Estaría bueno que todos, (dirigentes, DT, jugadores) tomen ese espíritu. Consejo, de onda nomás.

Sino, igual, no hay problema.

Los pasajes a Honduras o Costa Rica no deben estar tan caros.

2 comentarios:

  1. Es medio mucho tiempo atrás como para pensar que la eliminación en primera ronda en 2002 sea el fantasma que sobrevuela sobre la Selección.
    Hubo un Mundial (2006) de por medio y Pekerman no era precisamente un vago.
    Argentina no tuvo mejor suerte en Alemania fundamentalmente porque Riquelme no se la quería pasar a Crespo... jeje (bueh, pero es verdad eso, ¿eh?)
    La del Coco fue una elección equivocada pero había ganado todo con Boca...
    La de Maradona es una elección marketinera.
    Igual, los que salen a la cancha son los jugadores y, si estos tipos, sin DT (ponele) no son capaces de ganarle a equipos que pelearían el 4to puesto en el campeonato de Primera de Argentina es porque les falta rebeldía.

    Que el viejo de Messi se calle la boca. Ya está grandecito Lio como para que su papi salga a pedir cosas públicamente.

    Saludos.

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  2. Yo creo que con Bielsa murió en Argentina un paradima que es habitual en el mundo. No consigno a Pekerman como vago, pero sí como alguien que no supo llevar a cabo su proyecto con coherencia. Podríamos discutirlo pero cotejando sus equipos juveniles contra el equipo que laburó y presentó en 2006 existen cambios inentendibles, toda vez que lo antiguo le había resultado exitoso.

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