martes, 8 de septiembre de 2009

Era obvio


No es fácil la tarea de escribir una columna a posteriori de un partido como el que se dio en Rosario entre Argentina y Brasil. La dificultad radica en la autoimpuesta necesidad de establecer un equilibrio tal que permita no quedar como un carnicero, producto del ineludible deber de criticar lo visto, ni tampoco como un iluso complaciente que permanece cual si nada hubiere ocurrido. Por demás, el sentimiento de hincha es un ingrediente que acaba por agigantar la complicación. Pero, en fin, vale la pena hacer el esfuerzo.

Lo primero que surge casi evidente para este escriba, es que, aún con la enorme dimensión de la derrota, hay un lugar para el alivio. Brasil gastó lo justo y necesario y marcó enormes diferencias. ¿Qué podría haber ocurrido en el caso de que jugaran a todo vapor y con ganas de meter una goleada histórica?, es la pregunta que hace pensar en que pudo ser mucho peor. Pregunta que trae a cuento una de las razones de la superioridad de lo verdeamarelhos: inteligencia. No había necesidad para ellos de apurar el ritmo más de lo visto, por ejemplo, en el tercer gol, por un lado; y por el otro, el planteo realizado por Brasil no puede ser calificado mas que como el indicado para encarar el partido. Brasil cuenta con intérpretes aptos más para la contra -y explotar así las virtudes de Kaka y Robinho- que para la iniciativa.

No fue un baile y eso agrava la sensación de impotencia. Porque con cosas puntuales, con brillo en dosis justas y saludables como para no caer en el toque intrascendente, pero con ambiciones inteligentes de alimentar las incursiones ofensivas. Con no mucho ganó cómodo, y nada más podía esperarse del duelo entre un equipo y lo que no parece más que un rejuntado de amigos del barrio. Brasil no dispuso de la pelota ni del control territorial. Eso fue de Argentina. Sin embargo, jamás dio la sensación de que el partido pudiese tener otro resultado que el que finalmente tuvo. Y lo más grave es que Maradona cree que ese repliegue brasilero se debió a virtudes argentinas. Falso. Se replegaron, dejaron adelantarse –no atacar- a Argentina. Negocio redondo. El tercer gol fue la escena más representativa de la película: recuperación, salida de contra en dos toques, pase en profundidad a la espalda del central argentino y definición soberbia del delantero que marcó el pase picando al vacío. Genial.

Ambos equipos son cara y ceca, y el partido fue una mera confirmación de ello. Brasil es hoy más de lo que históricamente ha sido por agregar a “la suya” trabajo para mejorar allí donde tenía falencias. Lo dicho: un arquero de lujo / una defensa de portentosos físicos, que por otro lado ya no dudan en reventarla si hace falta / dos volantes centrales que recuperan todo y la entregan con simpleza. Todos, por fín, juegan en bloque, hacen la justa, son solidarios, defienden como leones y saben abroquelarse. Es, en definitiva, un aceitado conjunto que sabe lo que quiere, como, donde y cuando buscarlo. Un equipo, para ser simples. Román Iutch lo definió mejor que ninguno: “Gilberto Silva no es el mejor cinco del mundo, seguramente. Pero juega al servicio de una idea, de que Kaka se luzca, cumple su función”, textual. Clarito como el agua. En Brasil, el todo es más que la suma de las partes.

Argentina, en cambio, en lugar de avanzar allí donde tenía falencias, retrocedió aún en lo que era fuerte. Desde el fracaso en Corea – Japón se valorizó en forma desmedida lo que se llamaba “la nuestra”. Y adiós al trabajo. Hola a la suma de talentos que no se complementan entre sí, lo cual deviene en que ninguno rinda como en sus clubes. Para ponerlos en nombres propios: las duplas Messi-Tevez; Messi-Agüero; Agüero-Tevez; o aún los tres juntos, son combinaciones que ya ha quedado claro que no pueden volver a repetirse. Porque juntos no hacen mas que exacerbar un individualismo insoportable que hace caótico, lo que ya per se es inarmónico. Es hora de preguntarse por que Argentina juega sin un nueve de alma. Luis Fabiano no es un crack, pero juega en su puesto, y ayudado por el funcionamiento, la rompe.

Argentina sigue sin ser un equipo. No tiene idea, no tiene rumbo. Ni siquiera para destruir juego. El primer y segundo gol de Brasil sólo lo pueden sufrir amateurs. Es la resultante del desprecio por la planificación. La sobrevaloración de la mística, la motivación, el cuentapropismo. El gol de Datolo –de entre lo rescatable de la noche albiceleste, junto a Verón y Otamendi- es una muestra de eso. Un zapallazo terrible, hermoso sí, pero producto de un mero arresto individual. Y, para colmo, hay muchos puestos donde no se cuenta con valores de excelencia. A la preocupante ausencia de jugadores de talla, muchos de los hoy considerados titulares están lejos de nivel de selección. Se anotan allí Zanetti, Heinze, Maxi Rodríguez, Tevez, Agüero. Y esto hablando sólo de quienes salieron el sábado a dar pena en Rosario, la sede elegida por capricho de técnico y jugadores capaces de aferrarse a la idea de que una supuesta presión de la gente haría achicar a los brasileros y así empardarían la situación. A más del tácito reconocimiento de inferioridad –potenciado por la ida a misa en la previa, videos que nada tienen que ver con el juego y demás- demuestra una alarmante falta de conocimiento respecto a de que se trata el juego hoy en día. Los players brasileros, como los argentinos, juegan en europa, donde de visitante se llevan, como mucho doscientos hinchas contra mas de cincuenta mil locales. ¿Alguien creyó que los harían atemorizar?¿Qué tal si todo ese tiempo y energías se dedicaban a sudar horas de prueba, rodaje y error?

Si Brasil juega para que Kaka explote sus mejores virtudes, por el DT considera que es su mejor valor, bien podría imitar eso Maradona a favor de Messi si es el del Barcelona (a decir del propio Diego) el mejor valor argentino. Pues bien, Messi en Barcelona cuenta con dos incesantes proveedores de balones como Xavi e Iniesta que le permiten actuar a escasos metros del área y explotar en los últimos metros. Eso, y un faro de referencia que en Argentina no se usa vaya uno a saber por que, que le perviviría para arrastrar marcas y hacerle de eje. En Argentina juegan enanos en un lugar para grandotes. Malo para el equipo y para el propio Messi. Por otro lado, recibe, generalmente, lejísimos del arco. Para peor, se empeña en encerrarse en un individualismo que no se justifica en lo dicho a su favor anteriormente. El tercer gol de Brasil lo demuestra. Perdió una pelota por querer gambetear para atrás en lugar de hacer un toque en similar dirección. Tevez luce similar nivel de des concepto. Más preocupado por pelear y levantar aplausos por furia que por juego: toma la pelota y ya piensa en ir al choque. Otro referente del grupo, Heinze, sigue sin justificar su presencia y menos de lateral. Desconcentraciones y torpezas tales que Dunga decidió dejarlo libre en el segundo tiempo para que se proyecte a gusto y hacer un pic nic los centrales despejando sus deficientes centros. Nadie podrá recriminarle falta de compromiso o de ganas de ganar. Pero ya no le basta con eso. No le basta al equipo, lo que es peor.

El resultado estaba puesto, ya se dijo desde este espacio. Esa luz de esperanza que se guardaba, no se dio. Era lo lógico y el desarrollo del juego confirmó las presunciones. Queda rezar por un milagro, una resurrección. Definir un rumbo y no temerle a trabajar en serio por lograrlo. Porque de lo contrario, se corren serios riesgos en la clasificación. Y no será ninguna sorpresa. Así las cosas, hoy, la eliminación sería una obviedad.

3 comentarios:

  1. Salud!!!! primero esta Argentina... y despues estan los nombres... Para que algo funcione tiene que haber un plan, proyecto, idea o planificación de un trabajo serio... y lo mas importante; la humildad de ubicarnos; ya que estamos viviendo en una situacion en la cual nadie le tiene miedo a nadie... no sobrar o pasar por alto a los demás... ya te lo dije antes... lo mejor que nos puede pasar... es quedar afuera del mundial... no recibir un golpe como el que nos dio Brasil... sino un Masazo el cual haga que nos demos cuenta de que dejamos de lado el trabajo por la improvisacion... el orden por la garra y la inteligencia por la fuerza... "Bielsa.... el tiempo te dio la razon"... alguno no estaran de acuerdo... pero antes sabiamos lo que haciamos en cada partido... y en cada cancha... saludos!!!

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  2. Maestro, excelente lectura de la situación. Ud. coincide más o menos lo que se debatió en otro blog de futbol al que soy asiduo: http://mujerdeolebajoelbrazo.blogspot.com/

    Abrazo

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  3. Hola Pablo:

    Te pido permiso para pasar el chivo de mi nuevo blog. Me paso de comentarista a bloguero (o esa es la idea, je)

    loshuevosylasideas.blogspot.com

    Hice un post sobre Arg-Bra también. No un análisis futbolístico porque de la bronca no me sale...
    Date una vuelta si podes.

    ¡Saludos!

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