miércoles, 9 de septiembre de 2009

El acabóse


No hace ni una hora que Argentina, para no perder la costumbre, perdió con Paraguay. 1 a 0 fue esta vez, pero el resultado no cambia el concepto.

Verdaderamente, lo más correcto sería cortar y pegar todo lo dicho respecto del partido versus Brasil. El esfuerzo se hará a solo efecto de contrarrestar con palabras la bronca.

Nada ha cambiado respecto de la previa del partido del sábado o de la caótica noche que se vivió ante los brasileros. La misma lastimosa imagen: falla –o, mejor dicho, no existe- el soporte colectivo y, para colmo, no aparecen las individualidades.

Paraguay, igual que los de amarillo hace unos días, ofrecieron una lección de juego de conjunto. No importa ni el que ni el como de ese juego, basta que sea coherente. Podrá no gustar el modo de los guaraníes o el brasilero (algún trasnochado, cuyas vitrinas están bastante vacías pero su lengua siempre dispuesta a vender humo, fue capaz de decir que jugaron como equipo chico, menos mal, si jugaban como grandes era tragedia), pero nadie les podrá negar la seriedad que implica la puesta en marcha de un proyecto. El gol paraguayo vale para silenciar a muchos que siguen militando en la caduca asociación “la nuestra”. Combinaciones perfectas para un verdadero golazo. Un nueve la aguantó, pared, otro nueve se desmarcó, descarga y definió. Eso, más batalladores en el medio y leones atrás. ¿Qué otra cosa puede hacer Paraguay? Y, ¿Para que mas que eso?, por otro lado. Hoy Argentina no es capaz de discutir siquiera ante la sola oposición de una armonía medianamente aceptable. Fue eliminado de un mundial en primera ronda por los europeos. Lo tétrico es que hoy no puede ni pelear con los sudamericanos.

Surgen preguntas: ¿Qué hizo de malo Andujar, y que de bueno Romero, para justificar el cambio de arquero? ¿En que se basa la continuidad de Zanetti, Heinze y Agüero? ¿Verón es opción para las bandas? ¿Por qué no se logra la mejor versión de Messi? ¿Quiénes juegan de delanteros en la selección? ¿Se puede ganar sin patear al arco de media y/o larga distancia? ¿Y marcando como se está marcando? ¿Cuál fue la razón para el ingreso de Lavezzi si no había un centrodelantero para empujar sus desbordes? ¿Hay alguien capaz de sacar la cara por el equipo, como la supo sacar el Maradona jugador por el suyo cuando le tocaba? Stop. No porque no haya muchos mas interrogantes, sino por piedad. Pero queda claro: a mayor abundancia en el cuestionario, menores chances hay de vislumbrar un futuro venturoso.

En el segundo tiempo ingresó Palermo. Tuvo la mala suerte de que el equipo se vio mermado con la expulsión de Verón -otra vez de buen partido-. Cerca del final, Schiavi. Hicieron, con nada, mucho más que el resto de sus compañeros: una combinación que casi se da entre ambos fue, aparte de lo más respetable que produjo el equipo en noventa minutos, la mejor chance que hubo de empardar la contienda. Pero la imagen de Flaco ingresando a jugar de torre para ver si podía cabecear algún zapallazo junto al goleador de Boca, representa el acabóse. Si Argentina apuesta a un tipo de respetable trayectoria como Schiavi, pero para ser el nueve ante la desesperación, es porque el norte está definitivamente perdido.

La clasificación está en riesgo. En serio. Urge que hagan algo. Y pronto. No sea cosa que Messi, Agüero, Tevez y compañía saquen pasajes para Sudáfrica. Pero en clase turista.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Piense distinto, con pluralidad y objetivamente, aquí: