domingo, 30 de agosto de 2009

Que no copen la parada (Sobre la ley de medios v. II). Lugares comunes

En el primer post de esta serie se advertía que el debate en torno al proyecto de la nueva ley de medios audiovisuales podía llegar a estar plagado de unos cuantos vicios discursivos. En este segundo episodio, se intentará analizar uno de esos vicios: los lugares comunes que han sido tirados sobre la mesa desde enviado el proyecto de ley al congreso.

Particularmente, dos de ellos. Uno, reza que el debate nace mal, dado que se inscribe en torno al pleito que el actual gobierno nacional mantiene con el grupo Clarín. El otro, sostiene que la actual conformación parlamentaria no tiene legitimidad para sancionar la norma, pues con la derrota sufrida por el kirchnerismo en junio no está reflejado el mensaje social recientemente brindado. Como no fuera por el hecho de que hay, también, varios que sostienen dichas expresiones de quienes no se puede sospechar de mala fe (léase cualquiera que no pertenezca a UCR, CC o PRO), uno debe hacer a un lado la tentación de dejar de lado ambas “denuncias” bajo el sólo argumento de quienes son los que portan el mensaje, y dar las contestaciones del caso en orden a hacer honor al corazón del proyecto por el cual se pugna, es decir, calidad de debate, entre otras cosas.

Respecto del primero, bueno es recordar que lo que se avecina es ni más ni menos que la creación de derecho. Y que pocas cosas, o más bien casi ninguna, dinamizan mejor que el conflicto la generación de instrumentos legales. En una sociedad, el lógico devenir de conflictos entre los integrantes que la componen va a encontrar su contención en el estado de derecho, que no es otra cosa que el marco en el cual dicha conflictividad se resuelve. La expresión de ello es la norma legal, expresión del acuerdo a que se llega y que finaliza con la problemática. Por eso, resultan inseparables los elementos conflicto y norma. Es bastante común expresar la lógica conflicto-diálogo-conflicto cuando se busca desentrañar la creación legislativa. Eso, en cuanto a lo técnico. Pero además, un par de preguntas…

¿Qué tiene que ver el contenido del texto a aprobar con la pelea a que se hacer referencia? Si existe acuerdo en que la situación de el grupo, está fuera de lo normal –tomando como parámetro de normalidad la legislación comparada-, y que ello implica enormes intereses dinerarios: ¿Cómo suponer que no nacerán roces con un proyecto así? ¿En verdad creen que puede generarse una ley antimonopolios, sin tocar los intereses de los monopolios existentes? ¿Es muy loco imaginar que el grupo de pelea desesperadamente por lo obtenido al amparo de la ley del proceso? ¿Se puede dejar de lado un instrumento, que viene a mejorar una situación insostenible, solo por el hecho de suponer que el mismo esta guiado por intenciones non sanctas, aún cuando se destaca mucho de su articulado?

En cuanto a la calidad del actual parlamento, podría caerse en el facilismo de decir “ah claro, para bajar porcentajes de retenciones sirven, pero para discutir esta ley no”. Pero, un poco más serenos de espíritu, simplemente habrá que recordar a quienes sostengan el argumento, que los actuales legisladores fueron votados para un período determinado. Y que si es cierta la inspiración republicana que, dicen, moviliza a los opositores al oficialismo, deben atenerse a que uno de los principios trascendentales que guían a la república es el respeto por los plazos. Por ende, es lógico que los actuales parlamentarios discutan cualquier proyecto que caiga en el seno del congreso durante la vigencia de sus mandatos. Igual que a partir del 10 de diciembre habrá que aceptar lo surgido de la expresión parlamentaria que venga, debe aceptarse que otros, que también son ”lagente” que ellos dicen defender, votaron en su momento para que sus elegidos parlamentasen ni más ni menos que durante el período establecido. Y merecen que se oiga dicha voz, pues fue, esa decisión, tan democrática como la del 28J.

El respeto a la palabra, a la calidad institucional, a las expresiones democráticas generadas en el seno social, sellos que usualmente caracterizan a los que ha sido denominado “oposición consentida”, choca de frente con las dos expresiones analizadas en estas líneas. Igual que el declamado liberalismo que propugnan se da de cabeza con la cerrada que a favor de los monopolios están llevando a cabo.

Bueno, al fin y al cabo, se sabe que los muchachos son afines al doble estándar. Solo que, a veces, se les nota demasiado.

3 comentarios:

  1. La ley es muy buena y su sanción por este parlamento es legal e indiscutible. Si no hubiesen adelantado las elecciones tramposamente, no se hubiese creado esta aparente dicotomía. Van a aprobar una ley fundamental, esperada durante más de 25 años, sabiendo que después del 10 de diciembre el parlamento la va a modificar.
    Repito, la ley es muy buena, parecida a la de Canadá. Con la diferencia que no vivimos en Canadá. Durante el próximo año, varios medios (TV y radios) tendrán que ponerse en venta como consecuencia de la aplicación de la ley. Ustedes ¿tienen alguna duda que los K, a través de sus amigos capitalistas,beneficiarios de las concesiones del juego, los contratos de obras, etc, no van a comprar todos los "saldos" en este remate?...Por favor, no me la vendan...Lo que se está jugando aquí, es la sustitución de un monopolio por otro.

    Juan Domingo

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  2. No me extrañaría que amigos K participen de ese eventual remate. Aún así no se estaría generando un monopolio, porque la ley está bastante bien armada para evitar que eso ocurra.
    lo que va a haber es mas pluralidad en el espectro radioeléctrico.

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  3. Che, Juan Domingo, a tu tocayo le gustaban los monopolios. Otra, estoy de acuerdo en tu mensaje, con dos excepciones: una, la palabra "todos". No, no van a comprar todos; aún si compran muchos, serán mucho menos poderosos que el amiguito Magnetto.

    Dos, la última frase. Es sencillamente una boludez. Ni siquiera lo podés plantear en forma lógica: Clarín va vender una parte, pero va a sergir siendo el grupo más grande, La Nación no va a vender nada, Fontevecchia menos, y DeNarváez y Cía creo que tampoco.

    Marcelo

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