jueves, 13 de agosto de 2009

Estatizame las pelotas

La ruptura del contrato con TSC llevada a cabo por el Presidente de AFA, Julio Grondona, con la consecuente posibilidad de que el estado, a través de la administración CFK, tome cartas en el asunto, es un tema muy en estado de inmadurez aún como para generar juicios de valor respecto de determinar donde desembarcará tamaña maniobra.

Desprovisto, como está este comentarista, de capacidad para mensurar las posibilidades de rentabilidad a futuro del negocio, bueno es optar por la prudencia y evitar pronósticos sin sentido, tanto apocalípticos como triunfalistas. Para el análisis, mejor guiarse por lo concreto, lo evidente, lo palpable. Y lo concreto, evidente y palpable, es que se han dado las hurras a un negocio monopólico que venía manejándose en forma lamentable: volviendo elitista un deporte de raigambre popular y pagando monedas a los clubes en retribución por un espectáculo de facturación millonaria.

Lo dicho, ni exime de responsabilidades a todos los pésimos administradores que por los distintos clubes han pasado, en general cómplices del saqueo. Ni mucho menos a Julio Grondona, factótum del negociado ahora extinto, quien no se hace merecedor de una estatua en su honor por el hecho de haber, ahora, finalizado un vínculo que, al decir de Victor Hugo Morales, era “irreconciliable con la decencia”. En todo caso corrige antiguas atrocidades. Y gracias.

Habrá tiempo de examinar culpabilidades en detalle; de que se determine la conveniencia (o no) de que el gobierno haya apostado a este negocio; de discutir en profundidad como deben proseguir los clubes manejando sus propias finanzas y su relación con la AFA. Hoy, separando las aguas, lo único cierto es que la pelota ha dejado de manejarla quién no correspondía que lo hiciera. Se ha dado un paso adelante en sentido democrático. Y el resto, está en veremos.

Para el gobierno, dos cosas:

1) Cuesta creer que hubiere intervenido si no fuese por la pelea que de por medio existe con el grupo Clarín. En ese caso, es un paso saludable y reconforta saber que conserva poder de fuego e iniciativa estratégica tras la derrota parlamentaria del ya lejano 28J. Y bien para la ventura del proyecto de servicios audiovisuales, cuya discusión se avecina. Es claro que este suceso golpea, y duramente, al monopolio de la viudísima apropiadora de niños.

2) Aceptado que sea lo primero, un consejo: esa pelota que picaba (Biolcatti dixit) puede volver a capturarse. Es tiempo de no equivocarse. A tenerlo en cuenta cuando llegue la hora de manejar esto, porque no habrán aquí elites en quienes descargar las culpas.

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