miércoles, 15 de julio de 2009

Revelaciones

Me enviaron por mail este artículo de Zaiat, que acá también menciona Aliverti. Acerca de la cuestión del sistema previsional (¿Cómo se nos pasaron por alto aquí?).

Estoy azorado, realmente. Por dos motivos. Uno, por haber sido parte de tanta confusión. Yo como tantos otros, hasta leer estos artículos, hablaba erróneamente de “la plata de los jubilados”. Segundo, porque el gobierno al cual apoyo carezca de valores como Zaiat para explicar tan simple, tan clarito, el tema de la estatización de la administración de los recursos previsionales.

Resulta ser que el haber de los jubilados, que efectivamente es una miseria, no lo es debido a los manejos que el gobierno efectúa de los fondos de ANSES en ocasiones como la de los salvatajes a Massuh o Maleh, o para la financiación de los numerosos (y, hay que decirlo, en muchos casos infructuosos) planes de intercambios de diversos bienes; lo que afecta en realidad los haberes jubilatorios es el bajo nivel de formalidad laboral. Entonces sí habrá que exigirle al estado en lo que se refiere a blanqueo de trabajadores, y no respecto del manejo de los fondos del stock de ANSES. Habría que agregar a esto que falta y bastante en cuanto a lo conseguido por los sindicatos en materia salarial, justo ahora que tanto desvariado
se anda quejando de ello.

Pero hasta acá con lo que yo opino respecto de lo técnico. Para eso está allí a disposición lo que mejor que uno pueden aportar los autores mencionados. Uno viene con intenciones de plantear otra cosa.

Tres sets de cuestiones, para ser precisos.

1. Para el gobierno: ¿tan difícil es hacerse de tipos que puedan dejar chiquitos a los sinvergüenzas que, por derecha, tanto daño causan a realizaciones buenas como estas debido a su mayor capacidad de influir en los estúpidos capaces de caer en la dictadura de la producción de sentidos? Verdaderamente, parece increíble que el oficialismo no cese en caer una tras otra vez en las falsas roscas dialécticas impuestas por los escuderos derechosos. Incesantemente los opositores plantean los debates sobre falacias como esta y el kirchnerismo, lejos de dar el salto de calidad discursiva, se enrosca a modo de no terminar más que aumentando el descrédito de su palabra, aún en casos como el actual en el que está en la postura correcta. Cuesta entender como puede (o podrá) avanzar un proyecto siquiera modestamente reformista sin contar con los cuadros aptos necesarios para explicar, como diría un venezolano, como es la vaina.

2. Para quienes, conscientemente, insisten en cuanto medio tienen a mano con la cantinela de “la plata de los jubilados”: ¿qué calificación, sino la de verdaderos hijos de puta, puede caberles? Porque sería todo muy distinto si blanqueasen con sinceridad el hecho de que sus verdaderas intenciones son las de propender, simulando falsamente defender los intereses de “la gente” (o peor en este caso, el de los jubilados), una democracia de corte liberal y a favor de sus intereses de clase, en la que el estado no tenga ni arte ni parte. Bajezas como estas son las que tienen que hacer tomar conciencia de cuanta falta hace inundar de voces distintas a las de todos aquellos involucrados en intereses como los que, en el caso, se jugaban con la cuestión de los impresentables administradores privados, hoy extintos para beneficio de todos. Pero, no obstante, eso no quitará el hecho de que uno se sienta sublevado ante la impunidad de prensa de que se aprovechan unos cuantos para engañar a numerosos idiotas que siguen hablando solamente debido a que lo único que no entra en la inflación, sea de de Moreno o no, es el aire.

3. A todos esos idiotas que insisten en actuar de horrorizados para con el gobierno, aún sustentados en mentiras como la de “la plata de los jubilados”: Muchachos, los libros no muerden.

Posdata: perdón por la incontinencia verbal, abundante esta vez en el texto. Pero es la reacción ante el engaño, este sí, verdadero; de sentirse uno mismo víctima de ese enredo; y, finalmente, por todos aquellos que estoy seguro, aún con las pruebas en la mano, van a persistir en la crítica dando más rienda suelta al odio irrefrenable que los guía.

2 comentarios:

  1. Creo que lo último que decís es clave... aun con pruebas, ¿como se hace para convencer a gente que está absolutamente convencida (porque sí y punto) que "estatodomal"?

    Salutes.

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  2. Bueno, ese es el quid de mi enojo. Me parece que nos han tomado en punto. O sea, saben que el gobierno se enrosca en cualquiera y erróneamente por lo que tiran una atrás de otra. Y mientras, le prenden mecha a todos los exaltados. Entretanto, nosotros peleamos con los molinos de viento y el gobierno: descrédito y descrédito.

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