sábado, 18 de julio de 2009

Carta abierta al Señor Vicepresidente de la Nación Argentina


(Nota del editor: la foto corresponde al día del anuncio por parte de Cristina Fernández del envío al parlamento del proyecto de ley de la resolución 125. Desición en la cual participó Cobos cuando, como se señalará en el texto, su postura no era No - Positiva)

Al excelentísimo Sr. Vicepresidente de la Nación
Ing. Julio César Cleto Cobos
De mi consideración:

Me dirijo a Ud. en un día bastante especial.
Porque mientras escribo estas líneas, se cumple un año del día en que Ud. decidió abandonar el proyecto nacional y popular desde el cual fue electo por mi y otros nueve millones más de argentinos, como vicepresidente de la República. En aquella histórica sesión del senado, con su voto, mas que tumbar un proyecto de ley en particular, se aparto del mandato popular de ser acompañante de la actual Presidenta Cristina Fernández.

Quiero que sepa que no lo considero una mala persona.
No le guardo rencor. Ni siquiera quiero reprocharle el hecho de
su cambio de postura, incluso dentro del devenir mismo del conflicto con las cámaras patronales agro financieras. El motivo de estas líneas, no es otro que el de comunicarle uno o varios sentimientos que me invade: dolor, decepción, desconcierto. Porque, ¿qué mas que dolido puedo sentirme tras darme cuenta de que quien consideré para otorgarle el primer voto vicepresidencial de mi vida, hoy genera alianzas opositoras con quienes, en aquel glorioso octubre de 2007, representaban intereses opuestos a los cuales usted se comprometió defender?

Le cuento algo. La fórmula a la que, con mucha ilusión,
apoyé en oportunidad del último recambio presidencial, de la cual Ud. formó parte, representaba para mi un viejo anhelo. Porque siempre creí que había sectores del peronismo, mi partido, y del radicalismo, el suyo, que tenían el deber de coincidir en un proyecto común, pues eran (son, creo), muchos los puntos en contacto que unen a ambos movimientos. Ud. lo sabrá, hubo representantes históricos de su partido que junto a aquel gran general pusieron la piedra fundamental al partido de masas más grande Latinoamérica. Y sabe Ud. también que dentro de su partido, reacciones conservadores de facciones internas desviaron el propósito fundacional y sentido histórico que sus gestores quisieron darle. Yo creí que la Concertación albergaba, bajo su conducción, a representantes de la línea popular. Me equivoqué, visto el devenir de los acontecimientos. Siento una gran frustración, entonces, por la oportunidad perdida. O porque la ilusión haya durado tan poco.

Supongo que Ud. siente que no le debe nada a nadie.
Está en su derecho de hacerlo. Pero de todos modos, le dejo picando para que piense, con una mano en el corazón, si realmente piensa que no tiene nada que agradecer al Dr. Kirchner, quién confió un su persona para conferirle el privilegiado sitio de lugarteniente de la futura Presidenta de la República. Ud. mismo les decía a sus correligionarios que Kirchner no los necesitaba para obtener el triunfo. Y que, pese a ello, eran invitados a formar parte de un proyecto. Me gustaría saber que ocurrió para que tan rápido abandonase las ideas que le encomendamos defender. Tenemos, creo, derecho de rogárselo todos aquellos que decidimos que era Ud. el más indicado para ocupar la segunda magistratura de la República. Espero que considere algún día, antes de 2011, decirnos algo más que un simple “tenía que salvar a la República de un caos” que solo estaba en su mente. Le recuerdo, por caso, que su admirado y recientemente extinto Dr. Alfonsín fue quien dijo que los lugares no eran de los hombres sino de los partidos. Puede verlo en el sitio youtube (y en los comentarios voy a acercarle los links de dichas afirmaciones). Piense en esas frases y su aplicación a la actualidad. Medite que no debe abandonar su puesto. Todo lo contrario. Más bien, asumirlo.

Confío en que estas palabras logren arrancarle alguna
reflexión. Deseo que así sea tanto como deseaba el día que asumieron sus cargos Ud. y la Dra. Fernández, la ventura en el desempeño de los mismos que hasta acá ha brillado por su ausencia, lamentablemente.

Con sincero respeto, un fuerte abrazo.

Pablo Daniel Papini.

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